El avistar cualquier ave volando – un águila, un halcón o incluso una gaviota – es una emoción especial que siempre me para en seco. La esperanza de llegar a ver un cóndor andino, el ave voladora de mayor envergadura del hemisferio occidental, fue un incentivo importante en mis viajes a la Patagonia. En América del Norte, el cóndor está prácticamente extinto desde 1964. Nuestros ancestros los asesinaron sistemáticamente sólo por entretención o por la idea equivocada que los cóndores asesinaban al ganado. El único uso posible que se le daba a un cóndor muerto, hasta dónde yo sé, era la utilización de sus plumas para esconder polvo de oro por parte de los mineros. Read More
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