Monitoreo de pumas en Aysén

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Ver un puma es casi imposible. Muchos entre nosotros que vivimos en Aysén nunca han visto uno, o a lo más han percibido una cola esquivándose entre los arbustos. Cazando de noche, notoriamente furtivos, los pumas tienen facilidad para escapar a la vista. Los signos más visibles de la presencia de estos hábiles depredadores, residen en unas grandes e impresionantes huellas de sus patas y en los restos dispersos de guanacos y otras presas. 
 
Para recopilar información sobre las técnicas de caza y los desplazamientos de los pumas, es necesario usar técnicas más sofisticadas que intentar observarlos en persona. La mayor parte de nuestro trabajo de control en Conservación Patagónica es contar con collares GPS/Argos, que registran los traslados y depredaciones de los pumas – datos claves para entender cómo interactúan, tanto con el amenazado huemul como con el ganado de los vecinos.
 

 
Este proyecto GPS se completa con cámaras trampas, que nos permiten obtener grabaciones más específicas sobre el comportamiento de los pumas en sus sitios de depredación. Además, esas fotografías y videos nos revelarán si los pumas ya tienen collares o no – informaciones esenciales para la fase siguiente de nuestro estudio, cuando aumentaremos el número de pumas que controlamos.
 
Arcilio Sepúlveda, el guardia forestal responsable de rastrear a los pumas en nuestro parque Valle Chacabuco de Aysén, ha notado un alto nivel de actividad de los pumas – es decir que ha encontrado numerosos sitios de matanza de guanacos – en el sector La Cerrillada, que pertenece al futuro Parque Nacional de la Patagonia, cerca del río Chacabuco. Como los pumas vuelven varias noches consecutivas sobre sus sitios de matanza para alimentarse, el equipo encargado de la fauna y de la flora ha decidido instalar una cámara trampa cerca de uno de los restos frescos.
 
 
Como lo esperábamos, la cámara trampa grabó pruebas del festín nocturno. Sorprendentemente, más de un puma visitaron el sitio. Eran probablemente una familia, compuesta de una madre y unos jóvenes comiendo juntos. Estos felinos no parecen tener collares todavía; en los próximos meses, el equipo encargado de la fauna y de la flora va a rastrearlos y equiparlos.
 
Por otra parte, la cámara trampa grabó un zorro culpeo visitando el sitio de matanza más tarde en la noche, revelando que esas dos especies de depredadores comen los mismos animales y que cada uno puede tomar las presas del otro.
 
El equipo encargado de la fauna y de la flora planifica seguir acumulando datos usando cámaras, esperando para rastrear y equipar con collares a más pumas que bastante nieve se acumule sobre el suelo este inverno.
 
La autora Nadine Lehner es la directora de comunicaciones de la organización sin fines de lucro Conservación Patagónica
 

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