Turismo en Aysén, respetando y no imponiendo

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Uno de los puntos fundamentales para el desarrollo de Aysén, ha sido desde siempre su belleza escénica y la calidad ambiental que posee, que va en relación directa con nuestra cultura y forma de hacer. Haciendo del territorio algo especial, muy valorado por su calidad de vida y por lo que eso representa en si mismo, proyectando a Aysén como “Reserva de Vida” y territorio de excepción. Es un valor que debemos cuidar por sobre todas las cosas, porque es lo que marca la diferenciación positiva ante nosotros mismos, el país y el mundo en general, es la esencia misma de lo que somos como cultura.
 
Aysén representa hoy, la oportunidad única de desarrollar políticas consecuentes, que vayan de acuerdo con los valores culturales heredados de los colonos, que de una u otra manera nos han forjado y nos han entregado la cultura con la cual actuamos. Los que vienen a hacer patria a Aysén como muchos dicen, son los que llegan obligados, pero el resto que son los más, llegan por el intrinsico amor de lo que representa Aysén, por ser lo que es.
 
Lo que vemos al dia de hoy en políticas de desarrollo es todo lo contrario. Tienen un tremendo anhelo por industrializarnos desmedidamente. Muchos en su ignorancia dicen que nos merecemos el mismo desarrollo de Santiago y toman decisiones desde el mismo Aysén, sin conocerlo y encerrados en oficinas, creyendo que Aysén es el paseo Horn y el café oriente. Cuando en verdad lo que queremos es un desarrollo que respete lo que somos como cultura y nuestra manera de hacer. Estrategias con la terrible pretensión de hacernos cambiar en esencia, no nos respetan, no nos consideran en lo absoluto y hacen caso omiso de lo que somos como forma de vida.
 
Esta realidad  de lo que poseemos en nuestro entorno, es lo que debemos cuidar a como de lugar en armonía y  consecuencia con esos valores, en ello marcamos una diferencia importante a nuestro favor, transformándose Aysén en la gran oportunidad de marcar una diferencia responsable en la ejecución del formato de desarrollo y además ser un ejemplo regional a nivel de país, de cómo hacer las cosas, con una visión renovada de región emergente y audaz, que aspira a mejorar, bajo el precepto básico del sentido común, del respeto del hombre, de la familia en su propio formato cultural y ambiental.
 
Este fundamento ambiental, favorece el desempeño de cualquier intención de desarrollo que se pretenda llevar a cabo en el territorio, es marca y denominación de origen, mientras se lo respete y se lo cuide estaremos bien, porque en lo ambiental esta la visión del futuro de la región, la obra prima que nos fue regalada y que nos catapulta al presente-futuro, que solo lo podemos obtener con la mantención del sello verde. 
 
El turismo de intereses especiales es un valor agregado que emerge como un plus en Aysén sustentado en lo ecológico en armonía con lo social, de una opción que restituyo la decaída economía de Aysén. Un punto de apoyo, de verdadera inflexión, que ha permitido a muchos una segunda oportunidad, de un bien en una actividad que es de importancia vital, si queremos un modelo propio, que respete lo que somos y que nos diferencia y nos permite ser mejores. Perderlo seria nefasto y nos dejaría muy mal parados.
 
Hoy el concepto del turismo mundial moderno ha cambiado sustancialmente. El lujo como producto se ha diversificado. Para el visitante moderno el lujo es la búsqueda de una experiencia de vida que les permita crecer interiormente y hacerte mejor. El lujo es lo que en ello se reconoce como el mundo de las sensaciones, la humanización del servicio en pos de las sensaciones nuevas, objetivo primordial de los que visitan Aysén. En esto esta el principio básico de la interacción como destino turístico de excepción de Aysén, que nos hace tan especiales y diferentes, porque es armónico y coyuntural, de especial valía, único en el mundo. Se desplaza inherentemente por nuestra cultura sin ideas preconcebidas, como reflejo fiel de nuestra historia, nos da la forma final de lo que somos y representamos. 
 
La forma de hacer de nuestra cultura en si misma, se ha traspasado naturalmente al mundo del turismo, guiando la puesta en escena, profundizando la relación de los anfitriones con los huéspedes, en una tendencia casi única de nivel mundial. En complejos hoteleros y de servicios, que mayoritariamente son atendidos por sus propios dueños, marcando la diferencia, haciéndolos especiales en su forma, por personas que están en la actividad primeramente por el profundo amor por la región, se inician en la intención como punto de partida, ante una justificación propia por hacer y de vida por quedarse en Aysén. Lo que nos entrega un producto final de nivel mundial.
 
Esta modalidad tan aysenina del hacer, se ha traspasado al turismo de intereses especiales de una forma que heredamos del mundo rural, de tratar a los visitantes con deferencia y satisfacción, que se plasma en la actividad y es lo que finalmente diferencia el producto final. Reconociéndose en el detalle de la interacción, en la búsqueda de nuevas experiencias y que estas sean finalmente una entrega de sabiduría y de una experiencia propia de lo que somos en Aysén, involucrando lo educacional a lo histórico de los conceptos y de lo que representamos como producto final, con objetivos que deben ser planificados, estructurados, desarrollados y administrados como un bien común, dentro de una forma ambientalmente amigable, en relación directa con las comunidades y su propia historia al servicio de ellas mismas. Actuando desde el propio interés de preservar y sustentar, operando con responsabilidad, en pos de un desarrollo sostenible y consecuente. Proponiendo ante todo, la integración como bien supremo en las propias comunidades, desde su propia visión, con respeto, armonía y equidad respetando su diversidad, fomentando el turismo en la medida de lo posible, con un impacto mínimo en la cultura local y en la naturaleza misma. Que es hoy en la actualidad el plus comparativo de la verdadera relevancia de lo que somos y poseemos en Aysén. De la sustentación misma de la propia actividad del turismo de intereses especiales. RESPETANDO Y NO IMPONIENDO. 
 
El autor Andres Gillmore es un sociólogo y Director de Corporación Costa Carrera (asociación de empresarios turísticos y dueños de tierras, de la cuenca del Baker)
 

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