
El puma es un superdepredador que influye directa o indirectamente sobre casi cualquier componente del ecosistema de la Patagonia. Las radios VHF, de muy alta frecuencia, y los collares GPS permiten que los expertos en vida silvestre de Conservación Patagónica puedan monitorear y comprender las interacciones entre el puma y el huemul (que está en peligro de extinción), y las relaciones entre este felino y los animales de ganado. Sin embargo, ponerle un collar a un puma astuto no es nada sencillo. La nieve en el invierno hace posible el rastreo, pero incluso así, los desafíos son notables.
Los diversos talentos del equipo de vida silvestre han conseguido éxitos importantes en el monitoreo y la investigación del puma este invierno pasado. El equipo ha hecho grandes progresos, poniendo collares a ocho pumas nuevos y monitoreando los movimientos de 20 pumas con collares en total. Cristián Saucedo, el Director de Conservación de Conservación Patagónica, nos cuenta en su último informe sobre la misión de captura más reciente del equipo: cuando recapturaron un fuerte puma macho viejo, al cual originalmente le pusieron un collar por primera vez en 2009 y que llamaron “Bagual”. Cristián y el equipo tuvieron una emocionante reunión con este felino de diez años, el cual tenía los dientes tan largos como su edad.
Esta es la historia, directamente del informe de Cristián el 19 de Agosto:

“Hemos estado llevando a cabo el intenso y demandante proyecto de capturar pumas montando a caballo, recorriendo enormes sectores del Valle Chacabuco, especialmente el 18 Chico, Cuadro Las Vacas, 18 Grande, el Valle Guanacos y Lago Gutiérrez. Algunos días son muy helados y con mucho viento, otros días llueve fuerte y nuestro equipo empapado y congelado está obligado a quedarse puertas adentro.
En el sector Lago Gutiérrez del parque encontramos huellas frescas de un puma grande y empezamos a rastrearlo. Los perros perdieron el camino (no había suficiente nieve) pero gracias a la experiencia de Arcilio (él es nuestro mejor rastreador de pumas) y la tenacidad de los perros, fueron capaces de olfatearlo y finalmente lo encontraron durmiendo en un matorral de lengas.

El puma se escapó de su escondite debajo de los árboles y pudimos ver que no solamente era un puma muy grande pero que además ya tenía puesto un collar. Después de varias escapadas, a medida que el puma corría alrededor de nosotros en círculos mientras los perseguíamos, se lanzó a un matorral donde apenas podíamos verlo, y mucho menos poder dispararle un dardo tranquilizante. Nos tomó más de cuatro horas poder darle en el blanco simplemente porque no podíamos verlo claramente.
La buena noticia es que pudimos recapturar este puma llamado “Bagual”, un macho de 74 kilos que estimamos que tiene más de 10 años (¡basándonos en el estado de sus dientes!). El GPS de Bagual se había inactivado hace dos años, por lo tanto su recaptura fue un gran logro para nuestra investigación.

Bagual representa un buen ejemplo de las grandes distancias que recorren los pumas machos—¡su territorio abarca más de treinta mil hectáreas! Este rango cubre alrededor de la mitad del Valle Chacabuco. Los machos como Bagual son muy difíciles de rastrear porque pueden ir muy lejos en sólo un día—pero también son especialmente importantes de monitorear, ya que sus movimientos influyen las acciones de otros pumas. Hace dos años atrás, pasamos más de doce días tratando de recapturar a Bagual, incluso usando datos satelitales de GPS.
Gracias al talento y perseverancia del equipo de captura—y un poco de suerte—fuimos capaces de lograr una meta extraordinaria. Como pueden ver en la foto, todos sonreímos por la felicidad de habernos reencontrado con Bagual después de tantos años.


La fuerza de nuestro equipo a conseguido capturar ocho pumas esta temporada, ¡un excelente logro para publicar!
La autora Nadine Lehner es la directora ejecutiva de la organización sin fines de lucro Conservación Patagónica





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