Ríos Libres, despachos en video: Parte 1, La gente

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En las semanas que siguieron, en Mayo de 2011, a la aprobación medioambiental en la región de Aysén del proyecto hidroeléctrico HydroAysén, protestas históricas movilizaron a más de 40.000 personas en las calles del centro de Santiago.
 
Un año después, la compañía chilena de energía Colbún, socio en el proyecto HidroAysén, recomendó públicamente no trabajar en el estudio del impacto ambiental, y que los 2.300 kilómetros de línea de transmisión necesarias para conectar las represas con Santiago, se dejaran de lado indefinidamente, reconociendo la necesidad de un nuevo debate nacional sobre políticas energéticas.
 
En la carta escrita a la Superintendencia de Valores y Seguros de Chile el 31 de mayo del año pasado, Bernardo Matte, presidente de Colbún, decía, en parte: “Mientras no exista una política nacional que cuente con amplio consenso y otorgue los lineamientos de la matriz energética que el país requiere, Colbún estima que no están dadas las condiciones para desarrollar proyectos energéticos de esta magnitud y complejidad”.
 
Hoy en día, aún no existe un consenso nacional en las políticas energéticas de Chile, pero las encuestas sugieren repetidamente que la gran mayoría de los chilenos están claros en sobre una cosa: no quieren que el proyecto HydroAysén siga adelante.
 
El proyecto HydroAysén consiste en cinco represas en los ríos Baker y Pascua con una capacidad colectiva instalada de 2.750 megavatios para cuando esté finalizada en 10 o más años. Aún si se construye, existen alternativas energéticas que son mucho más baratas y más sustentables para los chilenos.

Los estudios muestran que el  6 o 7% de crecimiento anual de la demanda de energía previsto por el Gobierno de aquí a 2020, está enormemente sobreestimada. Un crecimiento más realista sería de 4,5% a lo máximo. De acuerdo con un estudio de Bloomberg New Energy Finance, el viento, la biomasa, la energía geotérmica y las pequeñas centrales hidroeléctricas en Chile ya son mucho más baratas que HydroAysén, el gas natural o el carbón.
 
SunEdison, una compañía de energía solar  norteamericana que recientemente obtuvo la aprobación para instalar en el desierto de Atacama, en el norte de chile, un complejo de 100 megavatios fotoválicos, argumenta que la energía solar ya cuesta lo suficiente como para competir con otras formas de energía en Chile. Aún más, estudios del gobierno chileno muestran que el desierto de Atacama tiene al menos 20.000 hectáreas aptas para la producción de energía solar que podría, potencialmente, generar hasta 10.000 megavatios de energía solar en el futuro, lo que es equivalente a casi cuatro proyectos de  HydroAysén, o casi 80% del actual suministro chileno de energía.
 
“El gobierno está presentando un dilema falso al público, es carbón o HidroAysén, cuando de hecho ninguno de los dos son necesarios”, dice Stephen Hall, un consultor de energías en Chile que previamente trabajó en los programas de eficiencia energética del gobierno durante el mandato de Michelle Bachelet entre 2006 y 2010.

Hace seis años, viajé por la Carretera Austral, haciendo visitas inolvidable a diferentes comunas y personas que viven en el río Baker, en Aysén. Ahí, también pude conocer algunos de los lugareños que se muestran en el siguiente video, uno de las cuatro partes de la serie “ Despachos Ambientales”, producida por Ríos Libres, una campaña medioambiental en los Estados Unidos liderada por un grupo de fotógrafos, cineastas y escritores que quieren ayudar a convencer a Chile de poner un alto al proyecto HydroAysén.

Al igual que Ríos Libres, también me inspiré, no solo por la maravillosa belleza natural de la región de Aysén, pero por la calidez y el carácter fuerte de a gente que vive ahí, y quienes ahora están en riesgo por este proyecto de energía de vista corta.  Revisa con nosotros cada lunes de este mes los otros capítulos de esta serie de videos.  
 

Episode 1- The People from Rios Libres on Vimeo.

 

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