Un red de Areas Marinas Protegidas en la Patagonia

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Por Bárbara Saavedra

Nota del Editor: La siguiente es la versión completa de un artículo de la 
Edición 15.
 
El Mar de Patagonia, uno de los ecosistemas de fiordos más prístinos y valiosos del planeta, no está libre de amenazas. Sus maravillosos paisajes verdeazulados en su encuentro con las costas, las montañas, los bosques más australes y las miles de especies que habitan allí, sufren el impacto tanto de especies invasoras, como de actividades no sustentables.
 
La buena noticia es que hoy existe una oportunidad nunca antes vista de conservar y utilizar en forma sostenible estos paisajes y recursos, para el sustento y bienestar de muchos. Esto por medio de la creación de una red de Áreas Marinas Protegidas (AMP) en Patagonia, la que está siendo impulsada con una mirada estratégica a largo plazo y el énfasis puesto en el manejo efectivo de la conservación. Esto como parte de un proceso inclusivo, colaborativo y participativo, liderado por el Ministerio de Medio Ambiente, en el que participan diversos actores de sectores público y privado.
 
El Gobierno de Chile se ha comprometido a proteger el 10% de sus ecosistemas marinos más relevantes ante las demás naciones signatarias de la Convención de la Biodiversidad Biológica (CBD). Consecuentemente, se han creado grandes AMPs en la última década, principalmente en islas oceánicas. Pero la baja representatividad de otros ecosistemas marinos, junto a la falta de implementación efectiva, son aún la norma. Sin ir más lejos, la Región de Magallanes protege más del 50% de su área terrestre, en tanto menos del 1% de sus costas cuenta con protección formal.
 
Habiendo hospedado y liderado la conferencia internacional Nuestro Océano en 2015, y preparándonos nuevamente para recibir a cientos de expertos en conservación marina en la conferencia IMPAC4, Chile se posiciona como un actor relevante en estas materias a nivel global. Es un buen momento para profundizar y avanzar en la implementación efectiva de la conservación en sitios costeros y marinos de espectacular valor que posee nuestro país, especialmente en las costas de Patagonia.
 
¿Cómo? Mediante el uso de los Estándares Abiertos para la Práctica de la Conservación (EA), enfoque integrado de gestión de la conservación que, más allá de lo administrativo, permite hacer un diseño estratégico, con base científica y verificable de la gestión de la conservación in situ. Validado internacionalmente, este enfoque creado y promovido por Wildlife Conservation Society (WCS) junto a otras organizaciones, es el estándar que está adquiriendo el Estado Chileno para sus áreas protegidas.
 
Esperamos poner a prueba, en el gran laboratorio natural que es el océano más austral, modelos de gestión, gobernanza, financiamiento y monitoreo mediante mecanismos claros y eficaces de participación. Esto basado en la mejor ciencia disponible, en la integración de instrumentos y en el desarrollo de capacidades, que se sustente en el trabajo colaborativo, para hacer de la conservación una realidad en los mares australes, desde Chiloé hasta Cabo de Hornos. 
 
Concretamente, con el respaldo del Gobierno de la Región de Magallanes y tras más de una década de dedicado trabajo de investigación y educación para la conservación en Tierra del Fuego, WCS Chile propone crear el Área Marina Costera Protegida de Múltiples Usos (AMCP-MU) Seno Almirantazgo, un magnífico fiordo que baña las costas de los parques nacionales De Agostini y Yendegaia y del Parque Karukinka en Tierra del Fuego. Estamos trabajando también en el diseño de un Plan de Manejo para el Parque Marino Francisco Coloane basado en los EA. Contamos con el apoyo de las Fundaciones Waitt, Oceans5 y Packard, para el diseño y desarrollo de esta la Red y la generación de capacidades para la gestión efectiva de las áreas protegidas y el uso sustentable de sus recursos.
 
Buscamos proteger sus especies, hábitats, ecosistemas, condiciones naturales y paisajísticas asociadas a valores culturales, incluyendo el uso tradicional y económico de sus recursos, a partir de un enfoque integrado marino-terrestre y público-privado que conecte con el bienestar de la comunidad local. Esperamos así ayudar a dar forma a la Red de AMP y a generar capacidades en conservación de la biodiversidad, lo que permitirá llevar estas costas y sus beneficios al siglo xxii. Las oportunidades están aquí. ¿Las tomamos? 
 
Bárbara Saavedra es directora de Wildlife Conservation Society Chile
 
 
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