Celebrando los ríos de Chile

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 Foto: Salomé CandelaFoto: Salomé Candela
 
 
Por Paulo Urrutia, Patrick Lynch y Jens Benöhr, miembros de la Red por los Ríos Libres
 
A lo largo de la historia de la Tierra, los ríos han sido indispensables para la supervivencia de comunidades humanas y otras especies. En torno a ellos se erigieron y cayeron algunas de las más antiguas civilizaciones. Los ríos han representado vida, muerte, obstáculos, fronteras, vías de transporte e incluso dioses. Su propia existencia los convirtió en motivo de respeto y veneración.
 
En el planeta existen regiones donde, por sus características geográficas, abundan los ríos. Chile es uno de esos lugares privilegiados donde el agua desciende impetuosa desde las alturas. A lo largo de nuestra angosta geografía fluyen cientos de esteros y ríos desde la cordillera hacia el mar, nutriendo bosques, campos y ciudades. Incluso, algunos de estos ríos superan los límites humanos fronterizos, especialmente en la Patagonia, donde el río Manso, el Baker y el Futaleufú fluyen a través de los Andes, sin importarles nuestras líneas imaginarias en el mapa.
 
Sin embargo, actualmente casi todos los ríos de la zona central de Chile tienen al menos una central hidroeléctrica que interrumpe su cauce, y los de la zona sur y la Patagonia ya están amenazados con varios proyectos de generación hidroeléctrica. Es lamentable, pero algunos ríos ya son considerados “cuencas de sacrificio”, es decir, un lugar destinado a la destrucción absoluta por el beneficio del desarrollo del país. El histórico río Biobío es un ejemplo de estas cuencas altamente intervenidas. Este antiguo río fue lugar de peregrinaje para leyendas del rafting y el kayak, con monstruosos rápidos que hacían temblar hasta al más osado. El abogado y activista ambiental, Robert F. Kennedy Jr., llamó al Biobío “la joya de Chile,” equivalente al río Colorado de los Estados Unidos. Pero hoy las secciones de rápidos más impresionantes de este río, junto a bosques, cementerios y tradiciones pehuenches, se encuentran sepultadas bajo los millones de litros de agua de tres gigantescos embalses.
 
Frente a estas amenazas industriales a las comunidades y a los ecosistemas que dependen de los ríos, durante los últimos años en Chile han surgido varios festivales para sensibilizar sobre la importancia de estos cuerpos de agua, celebrando la libertad con la que fluyen y la vida que nos entregan. Estos conforman el primer circuito de festivales de río en América Latina, organizado por los habitantes locales y amantes de los ríos, con el apoyo de personas de todo el mundo.
 
 
Foto: Salomé CandelaFoto: Salomé Candela 
 
 
Celebrando los Ríos Libres
El origen de muchos de estos festivales es la motivación de los deportistas dedicados al kayak. Algunos de estos atletas han generado un gran afecto por la gente y los ríos donde practican el deporte. Uno de estos deportistas, que representa un ejemplo inspirador de compromiso y acción política, fue el kayakista Jon Clark. Nacido en los Estados Unidos, este nómade de los ríos dejó un gran legado en el pueblo de San Fabián de Alico y la comunidad de amantes de los ríos en Chile. Motivado por la belleza del río Ñuble, Jon comenzó a mostrar el río a la gente local a través de deportes de aguas bravas como kayak y rafting. Enseñó a los jóvenes locales a valorar y cuidar la naturaleza, así como proponer la navegación del río como atracción turística y vía para conectar a más personas a los ríos.
 
Cuando “Juanito”, como cariñosamente lo llamaban sus amigos, se enteró por primera vez de los planes para construir dos grandes centrales hidroeléctricas en el río Ñuble -el embalse Punilla y la central de pasada Hidroñuble- no dudó en actuar junto a la comunidad de San Fabián de Alico para proteger el río. Es así como en 2005 un grupo de amigos de la zona se reunieron y decidieron crear el primer festival de río de Chile. Este fue el Festival de Aguas Libres, ahora llamado Ñublefest. Posteriormente, diversas comunidades locales de cuencas amenazadas a lo largo del país comenzaron a organizar sus propios festivales de río.
 
Hoy en día estos son los encuentros más importantes para reunir y conectar en terreno a toda la gente que participa en campañas locales, nacionales e internacionales por la defensa de los ríos. Alejandro Campos, kayakista oriundo de Concepción y dedicado a la enseñanza del rafting y el kayak de aguas blancas, cuenta: “la idea es manifestarse de una manera pacífica contra los proyectos de empresas que quieren acabar con nuestros recursos naturales a cambio de llenarse los bolsillos”.
 
 
Foto: Bestias del Sur SalvajeFoto: Bestias del Sur Salvaje
 
 
Promover la defensa de los ríos
El objetivo principal de estos festivales es promover la protección y defensa de los ríos, fomentar el turismo local e invitar a la gente a unirse al mundo de los deportes de aguas blancas. Alejandro es enfático al respecto: “tenemos que proteger lo que tenemos, el agua es vida, es de todos y queremos que toda la comunidad lo tenga claro y se puedan unir disfrutando y manifestándonos no sólo por nosotros, sino por los que vienen después, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos”. Muchos de estos festivales incluyen música en vivo, charlas de educación ambiental, comida local y puestos de artesanía, además de las clásicas competencias de kayak y rafting. Una característica fundamental de los festivales es que a los visitantes se les ofrece la oportunidad de descender el río en balsas para experimentar desde adentro la fuerza y belleza de los ríos libres.
 
Es importante saber que cada festival ha nacido como una respuesta ciudadana a las amenazas ambientales inmediatas a la cuenca local. Estos proyectos destructivos amenazan los ecosistemas que dependen del río y el derecho de las comunidades locales a utilizar y disfrutar estos ríos, ya sea para la pesca, los deportes de aventura, el turismo, o incluso las tradiciones y ritos asociados a estas cuencas hidrográficas. Estos motivos han impulsado a organizaciones ambientales y movimientos sociales a conformar la recién inaugurada Red por los Ríos Libres, con el fin de intercambiar experiencias y proponer políticas y leyes que protejan a todos los ríos del país.
 
Respetando a nuestros ancestros
La importancia espiritual de los ríos es uno de los motivos de protección más fuertes en Chile, lo cual impresiona a muchos extranjeros que llegan al país. Uno de los ríos más importantes de nuestro territorio es el río Biobío. La importancia de este río para el pueblo mapuche se ve reflejada en su cosmovisión, donde existía un gran río terrenal y otro espiritual, correspondencia necesaria para el equilibrio entre las dos dimensiones. Dentro de esta visión, el gran río Biobío, o Butaleubú, como era conocido, representó durante largo tiempo el gran río terrenal, con sus cientos de brazos extendidos por el territorio, en torno al cual innumerables familias constituyeron sus linajes. De esta forma, el gran río de la tierra tenía su equivalente en el gran río del cielo, Wenuleufú, la vía láctea para nosotros. En este plano espiritual, y en este “río galáctico", es donde vivían aquellos antepasados que poblaron la tierra en sus orígenes. Este relato puede darnos un atisbo de la importancia cultural que los ríos tienen en la cosmovisión mapuche, para quienes los ríos son sagrados.
 
 
Foto: Salomé CandelaFoto: Salomé Candela
 
 
Un mensaje de Chile al mundo
A menudo, para ganar la discusión política es necesario justificar a través de cifras económicas los beneficios de proteger la naturaleza. Dentro de esta sobrevaloración de las estadísticas y los números, queremos recordar que también podemos defender las cosas por un simple hecho: porque las amamos. Este año, nos declaramos profundamente enamorados de la libertad de los ríos. Y sobre todo, aspiramos a vivir en una sociedad que actúe con respeto y ética, donde el desarrollo no signifique beneficiar a algunos en perjuicio de otros.
 
Esperamos que compartir esta información ayude a alertar al mundo sobre la falta de políticas responsables en Chile y en otros países que todavía tienen la oportunidad de conservar sus ríos vivos y libres. Confiamos también en que los visitantes de otros países, quienes vienen cada año a celebrar con nosotros la importancia de nuestros ríos, lleguen con ganas de apoyar a los movimientos locales. Como dijo recientemente en el río Klamath -sitio de la remoción de represas más grandes en la historia- Jon-Luke Gensaw, líder nativo americano, miembro de la tribu Yurok y participante en un programa de intercambio organizado por la ONG Ríos to Rivers: "si todos tenemos la misma lucha y todos tenemos el mismo mensaje, no podrán rechazarnos".
 
Junto a este artículo (véase más adelante) compartimos con ustedes un calendario anunciando los distintos festivales de río y su ubicación en las cuencas del país. Te invitamos a participar de estos y a reconocer la trayectoria de los movimientos y personas que luchan por su defensa. Esenciales para la vida, los ríos merecen ser celebrados. ¡Larga vida a los ríos vivos y libres del mundo!
 
 
 
 
 
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