Entrevista: Marcelo Mena, Ministro de Medioambiente de Chile

Correo electrónico Imprimir
 
 
Nota del Editor: La siguiente es la versión completa de un artículo de la Edición 15.
 
No es común ver a un ministro gubernamental andar en bicicleta 24 kilómetros –en cada sentido- para ir a trabajar. Para la mayoría de las personas, las estrictas demandas del cargo probablemente harían difícil encontrar tiempo para hacerlo. Pero Marcelo Mena, ministro de medioambiente de Chile, intenta encarnar su manera verde de pensar. Desde hace mucho tiempo, lucha todos los días para seguir pedaleando, en parte para promover el ciclismo como medio de transporte alternativo para ciudades como Santiago, que sufre de altos índices de contaminación en el aire. También posee un auto híbrido y su casa tiene paneles fotovoltaicos para aprovechar la energía solar.
 
Mena descaradamente se enorgullece de llamarse un ecologista y pone en práctica lo que predica. Antes de convertirse en ministro de medioambiente (fue promovido siendo subsecretario de la misma cartera a principios de este año), se doctoró en ingeniería ambiental en la Universidad de Iowa, en Estados Unidos, y fue director del Centro de Sustentabilidad de la Universidad Andrés Bello. En 2005, fue premiado por la Nasa con el Group Achievement Award por su trabajo para mejorar las previsiones de calidad del aire en Chile.
 
Mena recuerda que uno de sus momentos más preciados liderando el ministerio de medioambiente de Chile ocurrió en marzo, cuando la conservacionista estadounidense Kris Tompkins visitó sus oficinas. Unas 200 personas estuvieron allí para saludar a Tompkins con estruendosos aplausos cuando entró por la puerta principal del edificio. Ella estaba allí para arreglar los detalles de su donación de 407.625 hectáreas de parques privados para formar parte de una nueva red de 17 parques nacionales en la Patagonia chilena, que cubrirá una superficie total mayor a Suiza. "Es uno de los proyectos de conservación de tierras más ambiciosos del mundo", dijo Mena. "Estoy muy orgulloso de haber tenido la oportunidad de ser parte de eso".
 
En junio, Mena participó en la Conferencia para los Océanos de las Naciones Unidas en Nueva York, donde se comprometió a hacer de Chile un líder mundial en conservación marina al término del actual gobierno de centro-izquierda de Michelle Bachelet en marzo de 2018. Contando ahora con más de 1.500.000 kilómetros cuadrados de área marina protegida, Chile ya está liderando el camino después de la creación durante el año pasado del Parque Marino Nazca-Desventuradas, que con 297 mil kilómetros cuadrados de extensión protege las islas San Ambrosio y San Félix, convirtiéndose en la mayor área de protección marina de América Latina. Además, en mayo, Chile estableció un parque marino en Cabo de Hornos y en las islas Diego Ramírez, que abarca unos 100 mil kilómetros cuadrados.
 
Patagon Journal: ¿Cuál es la importancia para Chile de albergar el IMPAC?
Mena: Nos da mucho orgullo ser el primer país en desarrollo en acoger esta importante conferencia. Se enmarcar en un período de cuatro años de múltiples creaciones de áreas marinas protegidas y una agenda internacional muy activa para Chile sobre temas de conservación de los océanos. Hemos estado trabajando con Estados Unidos con la conferencia Our Ocean y hemos estado presionando a otros países para que avancen con más áreas protegidas. En el plano diplomático, apoyamos el reconocimiento de la conservación de los océanos en los entornos de trabajo del cambio climático.
 
Actualmente alrededor del 13% del ambiente marino de Chile se encuentra en áreas de protección marina. ¿Hay planes para expandir eso?
Mena: Lo que hemos hecho hasta ahora es concentrarnos en los grandes trozos de lugares prístinos como Juan Fernández, Cabo de Hornos e Isla de Pascua. Nuestro desafío será crear áreas protegidas más cercanas a donde hay más actividades, más cercanas a Chile continental, y eso requerirá una discusión más larga con diferentes intereses extractivos: pescadores, comunidades costeras locales, y otros.
 
 
 
 
¿Se esforzará Chile por cumplir con la recomendación del Congreso Mundial de Conservación con miras a que el 30% de los océanos sean protegidos en áreas de protección marina?
Mena: Sí, creo que debemos esforzarnos por eso. Con algunas acciones colectivas estamos buscando apuntar hacia un número más alto todavía a medida que superamos Aichi (objetivos de biodiversidad) porque también sabemos, como el Acuerdo de Kyoto para el clima, que no es suficiente. Teníamos el Acuerdo de París para reemplazar al de Kyoto, y lo mismo pasa aquí. Debemos buscar objetivos de conservación más elevados, especialmente teniendo en cuenta el alto nivel de agotamiento de los recursos marinos a nivel mundial.
 
En Chile, alrededor del 60% de las pesquerías están sobreexplotadas en este momento.
Mena: Durante muchas décadas hemos tenido restricciones pesqueras en vigor, y por muy importante que sean las políticas pesqueras de Chile, en realidad tenemos uno de los sistemas más progresivos. Nuestras cuotas son determinadas por la ciencia y basadas en la sostenibilidad. Y es por eso que vemos cada vez más comunidades pesqueras en Chile considerando la conservación como una oportunidad, porque saben que si se sobrepesca será más difícil para las generaciones futuras continuar con la pesca.
 
¿Qué más crees que se debe hacer para proteger la vida marina a lo largo de la costa?
Mena: Creo que reducir las emisiones de CO2 es importante para reducir la cantidad de acidificación oceánica. Además, tenemos que buscar el fortalecimiento de nuestras normas de emisión para que los nutrientes que se descargan en el océano disminuyan. Por último, debemos reducir la cantidad de bolsas y botellas de plástico que se utilizan y eliminan, en particular en las ciudades costeras.
 
¿Qué se puede hacer con los plásticos en Chile?
Mena: Tenemos que ver cómo nos deshacemos de las botellas desechables para utilizar un sistema de depósito de botellas retornables. Y tenemos que restringir el uso de bolsas de plástico, son penetrantes y muy eficientes en llegar al mar. Los chilenos usan casi una bolsa y medio por persona por día, y eso es un montón de bolsas de plástico. Por último, no tenemos las prácticas de gestión de residuos que realmente impiden que la basura salga a los ecosistemas. Y puesto que tenemos una de las costas más grandes del mundo - estamos entre los cinco países costeros más importantes del planeta- realmente tenemos una gran responsabilidad para reducir la cantidad de basura que llega a los ecosistemas.
 
Pronto habrá una red de áreas de protección marina para la Patagonia. ¿Por qué es especialmente importante proteger la Patagonia?
Mena: Antes del gobierno de Bachelet, la cantidad de áreas protegidas en la región de Magallanes era muy baja en comparación con otras regiones. Y si se compara la cantidad de conservación terrestre versus la conservación del océano, también hay una gran brecha dentro de la región de Magallanes. Patagonia es uno de los ecosistemas más prístinos en el mundo. Es donde comienza una gran cantidad de productividad, donde se tienen los diferentes nutrientes que viajan por la costa del Pacífico de Chile en la Corriente de Humboldt. Es importante para el secuestro de carbono. Hemos estado trabajando con ONGs privadas como Wildlife Conservation Society y National Geographic, que han estado mostrando la importancia de estos ecosistemas y nos han ayudado con los antecedentes científicos necesarios para justificar estas áreas de conservación.
 
Quizá la mayor amenaza para la costa patagónica es la salmonicultura. ¿Cómo abordará esto y creará más áreas de protección marina en la región?
Mena: Hay muchas lecciones que aprender de la experiencia de la industria de la salmonicultura. Una lección es que necesitamos mejores regulaciones. Recientemente hemos mejorado las regulaciones en términos de la densidad de cultivo y para tener más resiliencia a nuestras muertes de peces debido a la proliferación de algas, como los sistemas de alerta temprana. Dicho esto, Chile no es Silicon Valley. Tenemos una próspera industria de energía renovable y estamos desarrollando otras nuevas industrias de valor agregado, pero mientras tanto somos un país con una economía que tiene mucha extracción de recursos naturales. Por lo tanto, tenemos que encontrar las formas más sostenibles de hacer eso. Creo que un equilibrio entre mejores regulaciones en la acuicultura y mayor conservación es una buena manera de hacer que ambos funcionen. 
 
 
e-max.it: your social media marketing partner
 

¡Suscríbete hoy!