No Deje Rastro: Cómo disfrutar de la naturaleza sin dañarla

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Foto: Felipe PimentelFoto: Felipe Pimentel
 
 
 Por Raúl Castro
 
Nota del Editor: La siguiente es la versión completa de un artículo de la Edición 18.
 
Aunque enormemente poderosa, la naturaleza es frágil frente el impacto que el humano es capaz de provocarle. Esta noción se hace evidente cuando consideramos el acelerado aumento de la población en el planeta y la creciente demanda por realizar actividades al aire libre que nos conectan con esa naturaleza víctima de nuestros descuidos.
 
Por eso en NOLS - en inglés, National Outdoor Leadership School, o Escuela Nacional de Liderazgo al Aire Libre - cada vez que comenzamos un nuevo programa de educación al aire libre, una jornada de capacitación con guardaparques o una charla con estudiantes secundarios, buscamos transmitir la importancia de transformarnos HOY en senderistas más conscientes y respetuosos para conservar la riqueza natural que todavía nos queda.
 
“No Deje Rastro”, más que el nombre de un curso, es la esencia de una filosofía, una que en NOLS observamos desde hace aproximadamente cinco décadas y que forma parte de nuestros programas educativos, de manera formal, desde los años 90. Se trata de una filosofía que no se basa sólo en lo que creemos, ya que sus siete principios tienen un contundente sustento científico en la Ecología de la Conservación, la que describe los tipos, cantidades y velocidades de los cambios ecológicos que son causados por el uso recreativo de nuestros ambientes naturales.
 
 
Foto: Kirk RasmussenFoto: Kirk Rasmussen
 
 
¿Qué sendero debo tomar cuando voy a la montaña? ¿Dónde debo armar mi campamento cuando navego los fiordos sobre mi kayak? ¿Dónde y cómo voy al baño mientras apuro el tranco hacia la cumbre? ¿Cómo afecta mi presencia la biodiversidad presente en este lugar? Todas estas preguntas son parte de lo que buscamos responder con los principios del “No Deje Rastro”, un mecanismo para contrarrestar el deterioro indeseado de suelos, vegetación, fauna silvestre, recursos hídricos y, en definitiva, de la calidad de nuestras experiencias recreativas y de las generaciones que nos sucederán.
 
Así, los siete principios “No Deje Rastro” son un conjunto de consejos concretos y fácilmente aplicables a través de lineamientos éticos y técnicas orientadas a reducir el impacto en la naturaleza. Toma nota, es una inversión en nosotros mismos y son muy sencillos de seguir:
 
1. Planifica y prepara tu viaje con anticipación. Infórmate de las restricciones y características vigentes del área que visitarás, reúne información de las condiciones climáticas y escoge el equipo adecuado.
 
2. Viaja y acampa en superficies resistentes. Mantente siempre en los senderos existentes para minimizar el impacto sobre otras zonas, evita caminar por sectores húmedos o pantanosos, y evita acampar a menos de 60 metros del agua.
 
3. Dispón adecuadamente de los desechos. Cuando no haya baños, entierra tus desechos en un hoyo no menor a 20 centímetros de profundidad y lleva de vuelta toda la basura que generaste.
 
4. Deja lo que encuentres. Admira el pasado, pero no te lleves objetos arqueológicos que son parte del lugar y su identidad, no introduzcas o transportes especies no nativas, deja las flores y objetos naturales donde están.
 
 
Foto: Felipe PimentelFoto: Felipe Pimentel
 
 
5. Minimiza el uso e impacto de fogatas. Nunca hagas una fogata debajo de un árbol o sobre sus raíces, privilegia el uso de fogones existentes, prefiere el uso de cocinillas para cocinar y linternas para alumbrar, usa palos secos y no rompas ramas de los árboles para hacer fuego.
 
6. Respeta la fauna silvestre. Obsérvala desde lejos y no le des comida para no generar dependencias, controla a tu mascota en todo momento o déjala en casa, evita a la fauna silvestre durante periodos sensibles.
 
7. Considera a otros visitantes. Sé respetuoso con los habitantes del lugar, con los encargados de las áreas silvestres y otros visitantes, mantén tus ruidos al mínimo y evita llevar elementos sonoros como las radios.
 
No seguir estos principios es sinónimo de degradación del entorno, lo que se traduce inevitablemente en destinos que pierden su atractivo para los visitantes o que son cerrados para esperar su recuperación. Sin embrago, la experiencia nos ha demostrado que es mucho más eficiente prevenir los impactos en lugar de sanar las heridas que produce el uso descuidado, ya que esta recuperación, si es que es posible, tarda mucho más tiempo en cumplir su objetivo que poner en práctica los principios “No Deje Rastro”.
 
La invitación, para todos los que vibramos al adentrarnos en la naturaleza, es primero a ser consientes de nuestro impacto y luego a hacer todo lo posible por minimizarlo. Es la mejor forma que tenemos de aportar a la conservación de los espacios naturales que amamos.
 
Para más información sobre “No Deje Rastro”, puedes visitar www.nols.cl.
 
 
 
 

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