Minería vs. Medio Ambiente en Chile Chico

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Los Domos. Foto: Doerte PietronLos Domos. Foto: Doerte Pietron
 
 
Por Tomás Moggia y Cristóbal Pérez

Nota del Editor: La siguiente es de la 
Edición 19
 
En una medida celebrada y catalogada de histórica a nivel internacional, a principios del 2018 la entonces presidenta de Chile, Michelle Bachelet, firmó en compañía de la conservacionista Kristine McDivitt Tompkins los decretos para crear cinco nuevos parques nacionales que ayudaría a formar una Ruta de los Parques de la Patagonia. Pese al júbilo generalizado, con el correr de las semanas lentamente comenzaron a surgir voces opositoras a la medida, argumentando que uno de los parques, el Parque Nacional Patagonia en Aysen, afectaría con especial fuerza a la industria minera.
 
Algunas autoridades de Aysén, entre ellas el senador David Sandoval y el alcalde de Chile Chico, Ricardo Ibarra, lideraron la operación anti parque con un claro objetivo: “Los Domos”, un proyecto de exploración minera con potencial para la extracción de oro y plata, y que contemplaría una inversión de entre USS 600 a 1400 millones. Las faenas son impulsadas por la sociedad Southern Gold, controlada por la minera australiana Equus Mining.
 
La misma empresa fue detectada haciendo labores de prospección ilegal al interior de la Reserva Nacional Jeinimeni, que fue anexada al parque, en las cercanías del geositio “Domo Valle Lunar” y el Monumento Nacional “Cueva de las Manos”, y también del Cerro Colorado o Apidame, un paraíso de la escalada en fisura que recuerda a la icónica Devil`s Tower de Estados Unidos.
 
La polémica escaló luego que en mayo de 2018 el ministro de Bienes Nacionales de Chile, Felipe Ward, pusiera en conocimiento de la Comisión de Medio Ambiente del Senado dichas irregularidades. Pero a través de un intenso lobby, representantes de Southern Gold lograron reunirse con el secretario de Estado, y en julio desde el ministerio se habría constatado que la faena minera concluyó y que en realidad se había realizado fuera del límite del área protegida, aunque a escasos metros.
 
Las diferencias que surgieron entre los sectores turismo y minería provocaron que la Asociación Gremial de Turismo de Chile Chico decidiera marginarse de la mesa de trabajo convocada por el municipio local para abordar la creación del Parque Nacional Patagonia. Una determinación que fue respaldada por la Federación de Gremios del Turismo de la Región de Aysén, en alerta por los impactos ambientales que el proyecto podría acarrear para una zona de fuerte vocación turística. Desde la organización esgrimen que un sector productivo no puede crecer a costa de otros, y que urge apostar por actividades productivas ya priorizadas en procesos altamente participativos, que además no pongan en riesgo la sustentabilidad.
 
 
Cerro Colorado. Foto: Daniel MillacariCerro Colorado. Foto: Daniel Millacari
 
 
El golpe de nocaut estaba por venir. A mediados de octubre el ministro Felipe Ward visitó Chile Chico anunciando que se había logrado “firmar un acuerdo muy emblemático e histórico”. Para el gobierno del presidente Sebastián Piñera, la solución al conflicto pasó por permitir el avance de la minería del oro mediante la redelimitación del Parque Patagonia, respondiendo así a las demandas de las familias campesinas para sus veranadas y al lobby minero de la australiana Equus Mining.
 
Ricardo Ibarra, alcalde de Chile Chico, estaba exultante: su trabajo había rendido frutos. “Estamos dando un gran paso hacia la unidad. Este no es un triunfo de ninguno de los sectores, es un triunfo de Chile Chico, y todos están llamados a ser parte de él”, sostuvo el edil. Bajo ese nuevo escenario, a fines de diciembre pasado finalmente el parque vio la luz.
 
Para Patricio Segura, presidente de la Corporación Privada para el Desarrollo de Aysén (Codesa), en todo este proceso existió un claro conflicto de interés. “El gobierno incluyó hace meses ‘Los Domos’ como la única inversión que apoyará en Aysén en el marco de su Oficina de Gestión de Proyectos Sustentables, y hoy cambia una política pública en proceso para beneficiar a este proyecto en particular”, comentó el ambientalista.
 
La preocupación pasa también por la fuerte presión a la que está siendo sujeta la cuenca del lago General Carrera producto de los intereses mineros. Los flancos son varios. Y es que mientras la empresa minera australiana Laguna Gold, controladora de El Toqui, busca avanzar con cinco proyectos en el área de Puerto Ingeniero Ibáñez, la canadiense Mandalay Resources quiere reabrir la mina Javiera y GoldCorp ya explora el área norte del lago.
 
El conflicto ha seguido escalando conforme el paso de los días. A fines de octubre, luego de la aprobación en forma unánime por parte de la Comisión de Evaluación Ambiental de Aysén de nuevas prospecciones mineras por parte de Laguna Gold, la molestia de la comunidad aysenina se hizo patente a través de diversas protestas en Coyhaique, Cochrane, Puerto Cisnes y Puerto Tranquilo. De acuerdo a las organizaciones ambientalistas, se trató de la primera manifestación simultánea y pública vinculada con la ofensiva minera en la región, y que en este caso no se circunscribe exclusivamente a la cuenca del lago General Carrera al contemplar poco menos de 300 plataformas de sondaje en las comunas de Lago Verde, Coyhaique y Río Ibáñez, donde fueron aprobadas las declaraciones de impacto ambiental de los proyectos Santa Teresa, Katterfeld y Terrazas, respectivamente.
 
 
Los Domos. Foto: Doerte PietronLos Domos. Foto: Doerte Pietron
 
 
La medida no deja de ser llamativa e incongruente para algunos ambientalistas, quienes meses antes aplaudían un anuncio efectuado por la Comisión de Medio Ambiente del Senado, cuyo fin era solicitar a organismos del Estado informes sobre contaminación minera en la cuenca del lago General Carrera. La decisión sin duda aumentaba los cuestionamientos en torno a la autorización de minería en nuevos sectores de la región, sobre todo considerando que operaciones actuales y antiguas no se han hecho cargo de los pasivos ambientales que han generado. Sin embargo, ese optimismo inicial parece haber sido borrado de un plumazo.
 
Mediante la consigna “Patagonia sin Mineras”, los manifestantes buscan hacer hincapié en que hay que ponerle freno a la minería en territorios donde ya se han priorizado vocaciones como la agricultura, ganadería, el turismo y la conservación.
 
Para Patricio Segura, la defensa del lago General Carrera, o Chelenko, como lo llamaron los tehuelches, asoma como fundamental para que la cuenca no termine sentenciada como un vertedero minero. “Despejada la intención política del gobierno de permitir el avance de la minería del oro, proteger el principal reservorio de agua dulce de Chile de los documentados impactos de este sector es hoy uno de los objetivos socioambientales de Aysén”, aseguró el presidente de Codesa.
 
Más al norte, la minera El Toqui se ha visto en vuelta en irregularidades que ponen una vez más a la minería de la región en tela de juicio. Se detectó la intoxicación de ganado y la presencia de metales pesados (plomo, arsénico y mercurio) en cerca de una treintena de habitantes de Alto Mañihuales, quienes desde hace meses vienen denunciando las malas prácticas y negligencias de la minera ante la inacción y falta de fiscalización del Estado. ¿Será un anticipo a lo que vendrá para la cuenca del lago General Carrera?
 
Andrei Tchernitchin, toxicólogo ambiental de la Universidad de Chile, realizó en noviembre una intensa gira por Aysén con el fin de informar en una serie de talleres sobre los impactos de la actividad minera en la salud de las personas y los ecosistemas, junto con dar cuenta de los resultados de la intoxicación de los pobladores de Alto Mañihuales.
 
 
"El Agua Vale Mas Que Oro". Protesta de Agrupación Comunal Funcional Puro Ibáñez. Foto: Marcelo Mascareño"El Agua Vale Mas Que Oro". Protesta de Agrupación Comunal Funcional Puro Ibáñez. Foto: Marcelo Mascareño
 
 
Al también presidente del Departamento de Medio Ambiente del Colegio Médico de Chile le parece preocupante que empresas mineras se instalen en la región y puedan producir graves problemas como los que ya han ocurrido en otras zonas del país. Según el profesional, incluso en procesos de prospección y extracción de minerales pueden producirse drenajes de ácido hacia las aguas aledañas, un fenómeno que es todavía más recurrente cuando que entran en funcionamiento los tóxicos tranques de relaves mineros, aquellos depósitos con alta concentración de contaminantes.
 
“Cualquier ruptura de roca con sulfuros, por tener muchos minerales, forma ácido -por oxidación en contacto con el agua-, y ese ácido drena y disuelve los elementos que se encuentran en la roca y en las arenas”, explicó Tchernitchin, detallando que tanto el ácido sulfúrico resultante como los metales pesados no disueltos y expuestos en alta concentración tienen la capacidad de contaminar napas y cursos superficiales de agua. Y el gran temor es que eso llegue a suceder incluso en las prístinas aguas de la Patagonia, donde ríos tan icónicos y caudalosos como el Baker corren ese peligro.
 
Preocupante historial nacional
Desde la época colonial e incluso antes que el territorio donde se enmarca Chile ha tenido vocación minera, y hoy el país es líder a nivel mundial en la producción y exportación de minerales como cobre, molibdeno y litio. No por nada en su momento Chuquicamata fue considerada la mina a cielo abierto más grande del mundo, y la mayor productora de cobre. Actualmente, El Teniente, en las cercanías de Rancagua, a escasos kilómetros de Santiago, es el yacimiento de cobre subterráneo más grande del planeta.
 
Las mineras están desperdigadas por la zona norte y centro del país; un modelo extractivista que va dejando en su paso cicatrices en las cordilleras, numerosos y enormes relaves mineros activos y abandonados por doquier, y relatos de comunidades locales corrompidas y con sus fuentes de alimento y agua contaminadas por la minería. Tocopilla, Mejillones, Huasco, Quintero y Puchuncaví son ejemplos palpables de zonas de sacrificio; sectores geográficos de alta concentración industrial en los que se ha priorizado el establecimiento de polos en los que, entre otras cosas, se procesan minerales por sobre el bienestar de las personas y el ambiente.
 
¿Es ese el futuro que le depara a la Patagonia? Mientras para diversos actores de la región el potencial del lago General Carrera está estrechamente relacionado con la conformación de un geoparque, donde convivan en armonía el turismo y la conservación, hoy este territorio vive los que probablemente sean sus días más sensibles y decisivos en un agitado debate en torno a actividades que asoman como opuestas e incompatibles.  ¿Aysén reserva de vida o Aysén zona de sacrificio? 
 
 
 
 

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