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Por Paula Fernández
Victoria Ansaldo, de 29 años, es la dueña, restauradora y conductora de Octavia, una Volkswagen Kombi de 1985 en la que ha viajado desde el Desierto de Atacama en el norte de Chile hasta Puerto Williams en el extremo sur de la Patagonia para capturar la belleza natural con una cámara.
Ingeniera civil industrial, dejó su carrera en pausa hace nueve años para dedicarse a la fotografía de paisajes y a crear contenido para redes sociales. Hasta ahora, sus imágenes y su envidiable estilo de vida en la ruta han atraído un tremendo seguimiento en las redes sociales, con 386.000 seguidores en Instagram y contando.
El comienzo de un sueño
Mucho antes de que la “van life” se convirtiera en una tendencia masivamente popular en todo el mundo en YouTube y las redes sociales, la historia de Octavia comenzó en 2016, cuando ella aún era estudiante de ingeniería.
Hacía tiempo que buscaba una combi, impulsada por una visión clara: quería tener una van en la que pudiera tener una casa dentro que le permitiera moverse y despertar en lugares distintos, y relacionarlo con la fotografía. Le iba a permitir estar en los lugares que quería fotografiar en ciertos horarios, que son los mejores para fotografiar, y también era una forma de tener su refugio, su casita.
“Todavía no sabía bien dónde quería vivir, así que era una forma perfecta de poder estar en todos lados y en un lugar a la vez; de irme donde quisiera y de quedarme el tiempo que quisiera”, explica. “Me daba la flexibilidad y libertad que buscaba”.
La búsqueda no fue fácil. Victoria visitó varias combis en venta, pero la mayoría estaban en muy mal estado. “Sabía que también era un desafío porque es un auto antiguo y pueden surgir problemas, como quedarme atascada”, admite. “Sabía que eso podía pasar”.
Finalmente encontró una que estaba en condiciones aceptables, aunque necesitaba varios arreglos en el motor y en la carrocería. Dedicó un año completo a restaurarla. “Le mandé arreglar el motor y la carrocería, y cuando estuvo lista la llevé a mi casa y empecé a hacerle los muebles”, cuenta.
Algunas de las modificaciones fueron ponerle todas las instalaciones para vivir, reemplazar los asientos por una cama, cocina, un baño, una ducha exterior, un closet y un lavaplatos.
El nuevo interior de su Volkswagen Kombi de 1985.
En la playa de Santa Bárbara, cerca de Chaitén, Chile.Los primeros viajes
El primer destino de Octavia fue Pichilemu en la costa. Luego vinieron los viajes más largos: de Valparaíso a Quellón en Chiloé, porque quería llegar al final de la Ruta 5 y visitar el Parque Tantauco. Esos eran sus primeros objetivos.
En estos últimos ocho años, Victoria ha viajado por todo Chile, acumulando experiencias y lugares inolvidables, y tiene un claro top 5 de sus lugares favoritos:
1. Tierra del Fuego, específicamente el sector sur, que sería su top one.
2. La Ruta de los Seismiles en Atacama.
3. Achibueno, al que fue en su primer viaje en la combi y a donde ha regresado recientemente para hacer más trekking. “Ahora que lo he estado descubriendo más ¡me encantó!”, cuenta con entusiasmo.
4. Puelo, o más bien, el sector de Llanada Grande.
5. Futaleufú y la Patagonia Verde de la provincia de Palena. “Me encantan por completo y para mí son lugares de paz”, dice.
Cuando se le pregunta a qué lugar de la Patagonia volvería una y mil veces, Victoria responde sin dudar: “Futaleufú y también Puerto Natales, que me encanta. Esos son los dos lugares a los que siempre quiero volver”.
Octavia en ruta por Torres del Paine. La fotografía como lenguaje
Victoria dice que un día típico viviendo en una combi nunca es normal; lo único que tienen en común los días es que siempre son diferentes. En general, dice que su vida en una combi es improvisación constante: estacionar en un lugar tranquilo, despertar con la luz del sol o salir de excursión. Una constante, sin embargo, es salir a tomar fotos.
La fotografía de Victoria se centra principalmente en los viajes, la naturaleza y el aire libre y le gusta especialmente contar una historia detrás de sus fotos. “Me gusta retratar la cotidianidad en la naturaleza”, explica. “Me gusta mucho la fauna; no siempre la busco, pero es uno de mis principales intereses. También me gusta la fotografía de viajes, ya sea de la gente que conozco o de los lugares, mostrar la inmensidad del paisaje con uno siendo parte de eso”.
Cuando se le pregunta qué consejos cambiaron su manera de hacer fotografía, Victoria distingue entre dos aspectos.
Con respecto a las redes sociales, el consejo clave fue diversificar el contenido. “Yo tenía mi combi y quería hacer solo fotos de mi combi en viaje, y una vez alguien me dijo que no solo subiera fotos de la combi, sino también de los paisajes y de la gente. En el fondo, son historias mucho más amplias”, explica. “Así uno puede llegar a más público, a más intereses y a más personas que resuenan con tu fotografía”.
Sobre la fotografía en sí, el consejo más importante fue simple: “Siempre andar con la cámara, siempre tenerla a la mano para no perder el momento”. Estar organizada y respaldar su trabajo le trajo paz mental, porque es su trabajo y le permite estar siempre lista por si pasa algo interesante.
Victoria ahora vive en Futaleufú para tener acceso rápido a la Carretera Austral.Planes de futuro
Después de años de movimiento constante, Victoria ha decidido asentarse. “Hace tiempo que quería asentarme en un lugar con la combi, siempre en el sur”, explica. Aunque creció en Viña del Mar, quería tener una base en el sur para poder moverse y explorar lugares. Ahora se quedará en Futaleufú, porque le gusta y porque puede escaparse a cualquier lugar de la Carretera Austral. “En tres días puedo estar en Caleta Tortel o en Pumalín, Cerro Castillo, etc., y tomármelo con calma a la velocidad de la combi”, dice.
Pero sus planes van más allá. Victoria ha comenzado a organizar salidas grupales que llevan a la gente a lugares difíciles de alcanzar. Ha realizado varias expediciones a Torres del Paine y recientemente completó su primer viaje a la isla Robinson Crusoe. Ahora quiere ofrecer nuevos destinos, los mismos lugares favoritos que mencionó.
Para Victoria, lo importante es que las experiencias del viaje sean auténticas. “Me interesa que puedan conocer a la gente del lugar, hablar con ellos, que no sea solo que les atiendan y se vayan, sino que haya una conversación y puedan saber cómo se vive ahí”, explica con pasión. “Ese es el enfoque que quiero darle a mis viajes, porque es lo que me pasa a mí cuando viajo”.
La historia de Victoria y Octavia es la de un sueño convertido en realidad: la libertad de moverse, la pasión por capturar la belleza natural de Chile y, ahora, el deseo de compartir esos lugares especiales con otros que buscan la misma conexión con la naturaleza.





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