
Por Jimmy Langman y Luis Goycoolea
Adrián Dufflocq Borie, legendario pionero de la pesca con mosca en el sur de Chile y defensor de sus ríos durante toda su vida, falleció el 17 de septiembre en Llifén, en la cuenca del Ranco, Región de Los Ríos. Nacido el 3 de julio de 1939, tenía 87 años.
Era hijo del educador Adrián Dufflocq Galdames, cuyo Silabario Hispanoamericano enseñó a leer a generaciones de niños latinoamericanos, y heredó de su padre el amor por el conocimiento. Fue también su padre quien lo llevó a pescar por primera vez, a los ocho años.
Durante más de seis décadas, la pesca con mosca en Chile estuvo estrechamente ligada a su nombre. Comenzó como guía en 1958, cuando aún vivía en Santiago, llevando a turistas a pescar por el día a lugares cercanos a la ciudad, algo que nadie más ofrecía. "Me di cuenta de que había 'un nicho vacío'", contó a Patagon Journal. En 1962, mientras guiaba pescadores en el sur, fundó el Cumilahue Lodge, cerca del río Calcurrupe. Fue uno de los primeros lodges de pesca con mosca del país y durante décadas recibió a pescadores de todo el mundo.
Pescó con Jack Hemingway, Ernie Schwiebert, Ed Zern, Mark Sosin y Leigh Perkins, de Orvis, y a todos los llamaba amigos. Nunca olvidó a los pescadores mayores y de gran experiencia que, en sus inicios, lo acogieron "con una generosidad que recuerdo como si fuera ayer". Ellos le obsequiaron sus primeros libros de pesca con mosca, en inglés, y así aprendió "ese hermoso idioma". Más tarde devolvió esa generosidad. Enseñó a atar moscas a un adolescente Sebastián Letelier, hoy uno de los atadores de moscas para salmón más reconocidos del mundo. Dufflocq también creó sus propios patrones, como la Cumilahue Special.
Adrian pescando en los años 60.Fue mucho más que un guía. A los 21 años se convirtió en inspector ad honorem de pesca y lo siguió siendo toda su vida. Desde los años 60, sus columnas e investigaciones sobre los salmónidos en las aguas continentales de Chile educaron al público y al mundo académico. En 2001 integró un comité asesor de la Subsecretaría de Pesca, donde su voz fue decisiva en varias mejoras a la normativa de pesca recreativa (Ley N° 20.256). Junto a su esposa, Patricia Williams, promovió la pesca con devolución, convencido de que el río se cuida devolviéndole lo que nos da. Advirtió sobre el daño que causan las pisciculturas en los lagos. "La pesca deportiva de calidad y el turismo no son compatibles con la existencia de pisciculturas en las mismas aguas", dijo alguna vez. También impulsó medidas de protección contra el alga invasora didymo en la cuenca del Ranco.
Nunca se ablandó. En noviembre de 2024, todavía enviando mensajes a otros pescadores, arremetió contra un cambio regional que adelantó en un mes la temporada de pesca, y contra las reformas pesqueras que se proponían a nivel nacional: "Nuevamente una TORPEZA gigantesca, de gente que sugiere, plantea, 'normativas' relacionadas con la pesca recreativa y lo peor: consigue modificaciones odiosas y estúpidas, al manejo de la pesca recreativa, en el ámbito político. Personas que aparte de comer pescado de vez en cuando, no tienen la más remota idea de cómo cuidar un recurso valioso". Su receta era la misma que predicó durante 60 años: "Hay que leer, informarse, INTERPRETAR, pensar y respetar los requerimientos de las especies y su relación con una disciplina que tiene varios siglos de existencia, evolución y respeto". Y, como siempre, llamó a actuar: "La indiferencia es el peor camino de todos".
Coleccionaba cañas de bambú hechas a mano por artesanos famosos, que consideraba "los artículos de madera más precisos hechos por el hombre, conjuntamente con algunos violines de gran calidad". También reunió una biblioteca de pesca de más de 500 libros en varios idiomas, un verdadero tesoro nacional. Pidió a sus hijos que la cuidaran celosamente y que facilitaran el acceso a esa información a "personas que demuestren interés, valores y principios similares a los que hemos defendido a través de una vida". Hasta sus últimos años se dedicó a preservar su casa y su tierra junto al Calcurrupe, que durante décadas fue el Cumilahue Lodge.
Pescando en el Parque Futangue en 2015.Dufflocq fue un amigo de larga data de Patagon Journal y escribió en nuestras páginas. En su artículo sobre el Parque Futangue, en la edición 9, describió la Laguna El Encanto, donde pescó por primera vez en 1960, como "una joya incrustada en un anfiteatro de montañas cubiertas de bosque nativo". En el perfil que le dedicamos en 2022, en la edición 26, resumió así su forma de pescar: "El pescador compite consigo mismo; el éxito es su habilidad para aprovechar un día de pesca y transformarlo en una grata experiencia personal".
Le preocupaba lo que llamó "la futbolización de la pesca", el afán de medir una jornada por la cantidad o el tamaño de los peces. Creía que ese cambio cultural podía "tomar un par de generaciones en producir frutos". Consultado sobre su legado, dijo que, así como pescadores mayores lo guiaron en sus inicios, esperaba que su trabajo "sea comprendido y aprovechado por las generaciones de jóvenes que se inician en la pesca de aguas interiores y sus especies".
Su ejemplo sigue vivo. Sus hijos, Marcelo y Cristian, guían pescadores por toda la Patagonia y mantienen el mismo respeto por el río que aprendieron de su padre.
Entendió que la pesca es, ante todo, una forma de respeto por la naturaleza. Chile ha perdido a un mentor visionario.




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