Aysén después de la rebelión

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“Muchas gracias...saludos” fue la lacónica respuesta que el vocero de gobierno envió la tarde del viernes 24 de febrero a la casilla electrónica del Movimiento Social por Aysén. Un par de horas antes los dirigentes habían despachado al Presidente Sebastián Piñera -y a los ministros del Interior Rodrigo Hinzpeter, la Presidencia Cristian Larroulet y Gobierno Andrés Chadwick- un documento de 22 páginas que permitió pasar de las simples demandas a las propuestas. Fueron los 11 famosos puntos que mantuvieron por 40 días en vilo a los más de 100 mil habitantes de Aysén. Y, por qué no decirlo, de todo el país.

Han pasado más de cinco meses desde que se iniciaran las movilizaciones a principios de febrero, y las negociaciones con el gobierno, aunque avanzan, lo hacen lentamente y, peor aún, con “trabas”. Así lo expresó la mesa social previo al Mensaje Presidencial del 21 de mayo, cuando enviaron a Piñera una carta en la cual abordaban 4 puntos.

El primero, relacionado con la votación y aprobación del proyecto río Cuervo el 8 de mayo (procedimiento posteriormente declarado inconstitucional por la Corte Suprema) cuando aún no se zanjaba el punto 4 de las demandas, referido a una consulta regional sobre los proyectos hidroeléctricos. En este sentido pidieron al Primer Mandatario, primero, “pronunciarse claramente sobre la voluntad de esperar el resultado de la consulta regional antes de tomar cualquier otra decisión aprobatoria o de rechazo sobre HidroAysén y Energía Austral”. Además, exigieron que las autoridades regionales asumieran su responsabilidad frente a la ilegal aprobación del proyecto río Cuervo, y una auditoría independiente ante las irregularidades denunciadas en la evaluación de esta iniciativa y la de HidroAysén, que pretende construir 5 represas en los ríos Baker y Pascua.

También, abordaron el lento avance de las negociaciones, principalmente por la forma en que se han agendado las negociaciones, lo cual ha generado que a más de tres meses desde que se cerrara un preacuerdo para el trabajo en la región aún queden 4 importantes puntos pendientes: la equidad laboral (que incluye la nivelación de la asignación de zona, la situación de los trabajadores eventuales, etc), la consulta regional sobre proyectos hidroeléctricos y la profundización de la participación ciudadana, la regionalización de los recursos naturales y la canasta básica regional. Y otros temas como la zona franca con combustible, los acuerdos en transporte y campesinado, han tenido problemas para su materialización en propiedad.

En la carta expusieron asimismo la situación que viven múltiples dirigentes y pobladores que participaron en las movilizaciones, que están siendo sumariados por sus superiores en el sector público, son sujetos de constante hostigamiento por parte de Carabineros y han tenido problemas en su postulación a fondos públicos. Y en especial pidieron “que se establezcan claramente las responsabilidades judiciales, administrativas y políticas frente a la brutal represión sufrida durante 40 días por nuestra gente”.

Y, por último, acusaron lo que calificaron de una campaña comunicacional “engañosa” por parte de la intendenta Pilar Cuevas respecto de los acuerdos alcanzados, exigiendo “que las autoridades regionales no engañen a la ciudadanía, y que la implementación de cada uno de los acuerdos respete lo que se ha logrado”.

El mensaje tuvo algunos efectos. Como una forma de abordar estas materias el gobierno convocó a una delegación de la mesa del Movimiento Social por Aysén a sostener reuniones a fines de mayo. Fueron varios días de entrevistaas, en los cuales se trataron todas las materias pendientes, hubo avances, pero aún se mantiene el lento proceso de negociación, con algunos logros que se han ido informando en la medida de las posibilidades de los dirigentes.

Sin embargo, un hecho inesperado ocurrió durante esa misma semana de visita en la capital. Colbún anunció su interés en que HidroAysén (de la cual es socia junto a Endesa) suspendiera los estudios para las líneas de transmisión por la "incertidumbre" que le genera la inexistencia de una política energética que facilite su proyecto (principalmente por el elevado costo de negociar privadamente con los propietarios de los terrenos por donde quiere pasar sus torres de alta tensión desde Aysén a Santiago). La respuesta del gobierno no se hizo esperar: agendó al instante reuniones con empresarios eléctricos (liderados por Endesa y Colbún), con la plana mayor del empresariado nacional, con ejecutivos españoles vinculados a la eléctrica ítalo hispana, y anunció el adelantamiento del ingreso al Congreso del proyecto de carretera pública eléctrica, a todas luces para facilitar la materialización de HidroAysén. Bajo esas circunstancias, el Movimiento Ciudadano Patagonia sin Represas tomó una importante decisión: su retiro de la mesa de negociaciones con un gobierno que, en su opinión, no estaba dando garantías de querer esperar la opinión de los ayseninos antes de resolver sobre el polémico proyecto. En paralelo, reafirmaron su compromiso con todas y cada una de las demandas del Movimiento por Aysén, del cual no sólo formaron parte sino fueron un sostén importante en múltiples localidades de la región.

Hoy por hoy, como una forma de hacer carne el concepto de unidad tan recurrido durante las movilizaciones, se han programando diversas reuniones con Punta Arenas y otras comunidades del país, con el fin de trabajar una agenda de trabajo sobre temas nacionales. Uno de ellos: la nueva (y legítima) Constitución para Chile.

Porque si hay una conclusión clara que se obtuvo en éste y otros procesos de movilización es que sólo mediante la unidad será posible avanzar en pos de un Chile más justo, sustentable y equitativo. 

El autor Patricio Segura es una periodista independiente y periodista de Patagonia sin Represas

 

 
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