Expansión salmonera en la Patagonia: Especulación financiera?

Correo electrónico Imprimir
 
Durante una conferencia dada en Enero de este año en la ciudad de Coyhaique (XI Región de Aysén) mostré la imagen arriba de este artículo, donde cada uno de los rectángulos de color naranja representaba un sector donde la Industria salmonera había experimentado modificaciones entre Enero y Noviembre del año 2009. Es decir, cada rectángulo representaba nuevos centros salmoneros o “ampliaciones de producción” en los ya emplazados en la Región, todo debidamente aprobado por la Comisión Regional del Medioambiente de Aysén (COREMA-Aysén). Una verdadera invasión de naranja, el color de la carne del salmón. 
 
Se trataba de una primera constatación de la acelerada expansión de la Industria salmonera en la Región, gatillada por la posibilidad cierta de que el Congreso Nacional aprobara el paquete de reformas a la Ley de Pesca que la Presidenta Michelle Bachelet impulsó para permitir que fueran hipotecables o prendas de empeño las concesiones acuícolas operadas por las empresas salmoneras. Todo esto, como fase final de un proceso de Privatización del Mar (como lo denominó la pesca artesanal austral)  destinado a sacar de la ruina a la “exitosa” industria.
 
Mi tesis de que esta expansión sólo se trata de un segundo capítulo de la zaga del Mito Salmonero, se basa en constataciones como esta, donde hasta se triplicaron los números de centros salmoneros y/o la producción autorizada por COREMA-Aysén en la Región de Aysén, en medio del proceso de Privatización del Mar.
 
Nuevas evidencias se han recogido desde aquella exposición en Coyhaique, donde la complicidad de los servicios públicos para con todas las maniobras de la Industria salmonera, nuevamente quedó de manifiesto: COREMA-Aysén se ha hecho partícipe de una expansión destinada no para cultivar más salmones, sino para expandir los latifundios marítimos que se van a hipotecar o empeñar ante la Banca acreedora de la “exitosa” industria. De eso se trata.
 
En efecto, una actualización de los mapas generados por el Programa Marino de la Fundación Pumalín sobre el emplazamiento salmonero en las tres regiones australes a Enero del año 2009, mostró que en apenas un año (el año del proceso de Privatización del Mar) el número de centros salmoneros se habían duplicado y hasta triplicado en algunos sectores de la Región de Aysén, especialmente en el archipiélago de Las Güaitecas.
 
Por otra parte, al comparar tanto las producciones de salmones como la generación de desechos orgánicos entre la Industria salmonera emplazada a Noviembre del 2009 y a Enero del 2010, tanto las producciones autorizadas por COREMA-Aysén, como los desechos, se habían duplicado o triplicado en apenas dos meses.
 
En el Mapa 1 aparece la situación de emplazamiento de la Industria salmonera en torno a la Isla Cuptana (Las Güaitecas, Aysén) a Enero del 2009, de acuerdo a la base de datos del Programa Marino de la Fundación  Pumalín, donde cada esfera roja representa a un centro de producción salmonera aprobado por COREMA-Aysén a la fecha.
 
 
 
En el Mapa 2 aparece la situación a Noviembre del 2009, donde las esferas amarillas corresponden a centros salmoneros aprobados por COREMA después de Enero del 2009. La superposición de esferas da cuenta de “ampliaciones de producción” en los centros vigentes a enero de ese año.
 
 
En el Mapa 3, finalmente, se muestra la situación en la Isla Cuptana a Enero del 2010, donde las esferas celestes corresponden a los proyectos salmoneros aprobados por COREMA-Aysén entre Noviembre del 2009 y Enero del 2010.
 
 
Esta mayor ocupación territorial, sin embargo, no es el problema central de la expansión salmonera, particularmente en Las Güaitecas. La Isla Cuptana se inscribe dentro de la Reserva Nacional Forestal del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE) y por lo tanto corresponde a un territorio bajo protección especial por su valor biológico y de biodiversidad, tal como lo ha señalado la Contraloría General de la República en pronunciamientos solicitados por la Corporación Nacional Forestal (CONAF) ante proyectos de producción salmonera instalados en el borde costero de la Reserva Forestal. Sin embargo, COREMA-Aysén hizo caso omiso de esta condición en su acelerado proceder respecto a la Industria salmonera, especialmente durante los últimos meses del Gobierno de la Presidenta Bachelet.
 
Entre Noviembre del 2009 y Enero del 2010, la COREMA-Aysén aprobó que en torno a la Isla Cuptana la producción salmonera se elevará desde 16.330 toneladas/año a 37.207 toneladas/año, como muestran los Cuadros 1 y 2, construidos según los datos consignados por las empresas en sus Declaraciones de Impacto Ambiental  .
 
 
Aplicando estándares de contaminación orgánica registrados en la literatura científica a esta duplicacion en la producción salmonera en apenas dos meses y el consiguiente incremento de alimentos suministrados a los peces cautivos, se obtienen las magnitudes de la materia orgánica de desecho generada por los centros salmoneros (el indicador DBO7) .
 
Los Cuadros 1 y 2 señalan que las descargas orgánicas salmoneras, expresadas en unidades de población humana, esto es, transformando los desechos salmoneros en un número de personas cuyos desechos igualan en magnitud a los de los centros salmoneros, se elevaron desde un equivalente a una población de 490 mil personas en Noviembre del 2009, a un equivalente de un millón de personas en Enero del 2010, esto es diez veces la población de toda la Región.
 
Todo ello, en un solo sector de un territorio bajo protección oficial del Estado: la Isla Cuptana de la Reserva Forestal Las Güaitecas y donde la capacidad del medio acuático marino para tolerar tales descargas son desconocidas.
 
En síntesis, lo único que justifica este proceder irresponsable de la última COREMA-Aysén del Gobierno de la Presidenta Bachelet es que existía, entre sus miembros,  la convicción de que jamás se iban a cultivar salmones en estos centros y que, como lo he sostenido, la entrega de una mayor superficie para la salmonicultura intensiva es sólo el modo elegido por el Estado para ampliar el territorio marítimo a hipotecar ante la Banca Privada transnacional, con el fin de recaudar mayores fondos que les ayuden, a los empresarios salmoneros, a financiar sus pasajes de regreso a casa.