La evaluación ambiental de HidroAysén no se debe apresurar, a pesar de la presión italiana

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Recientemente, el Director Ejecutivo de la empresa energética italiana ENEL, Fluvio Conti, se reunió con el Presidente Chileno, Sebastian Piñera, para solicitar la aceleración del proceso de evaluación ambiental de HidroAysén. 
 
El señor Conti se quejó de que la consideración de los impactos de esta masiva propuesta en dos de los ríos más salvajes de la Patagonia corría “muy lenta.”  Él parece creer que el Presidente debe ejercer su influencia para reducir este proceso regulatorio.  Sin embargo, el señor Conti fracasó en su intento de reconocer que la causa de la demora no es la culpa del gobierno; sino a la incapacidad de su empresa de proveer en dos ocasiones la documentación suficiente y acertada sobre los impactos de las represas.  En lugar de tratar de apresurar la tramitación de HidroAysén, ENEL debería estar ayudando a la nueva administración chilena a considerar todas las opciones disponibles para lograr una verdadera seguridad energética. 
 
El Presidente Piñera ha expresado públicamente que está a favor de desarrollar  la hidroelectricidad convencional, pero en su favor, nunca ha sugerido que él se mediaría en el proceso de evaluación ambiental.  Según la ley chilena, la decisión se debe realizar bajo la jurisdicción de la Comisión Regional del Ambiente (COREMA) de Aysén, la región donde las represas se construirían.
 
En agosto del 2008, HidroAysén entregó a COREMA una evaluación de los impactos ambientales (EIA) masiva – de 10.500 páginas.  Las agencias estatales de servicios públicos y la sociedad civil tuvieron 60 días para revisar el documento y presentaron más de 2.600 críticas.  Once servicios declararon que la propuesta debía ser rechazada porque le faltaba la EIA información fundamental y datos de línea base.  En noviembre del 2008, el intendente de la COREMA actuó unilateralmente – incluso antes de que el plazo de participación ciudadana venciera – y otorgó a la empresa nueve meses para responder a estas críticas en una Adenda.  Su decisión fue inmediatamente cuestionada por el Consejo para la Defensa de la Patagonia (CDP) y miembros del congreso.  Ellos argumentaron que baja la ley, solamente el consejo de COREMA – compuesto por representantes de las agencias estatales – podía tomar esta decisión a través de un voto.  Esta petición ahora espera una decisión final en la Contraloría.
 
En octubre del 2009, HidroAysén entregó su Adenda de casi 5.000 páginas.  Dentro del plazo oficial de diez días los servicios públicos analizaron el documento y entregaron más de 1.100 críticas (bajo el sistema chileno, la sociedad civil no tiene derecho de participar después de la primera vuelta.)  Una vez más, llamaron atención a las carencias claves y describieron como la información que el documento sí contiene no está comprobada ni correcta.  Un problema importante que unos servicios identificaron es la falta de un análisis completo de los efectos de cambio climático en los ríos, en particular los vaciamientos repentinos de enormes volúmenes de agua de lagos represados  por glaciares, denominados “Glaciar Lake Outburst Floods” o GLOFs, los cuales han ocurrido con más y más frecuencia en los últimos dos años.  En enero del 2010, el mismo intendente de COREMA nuevamente decidió otorgar a HidroAysén seis meses para responder a estos comentarios.   Esta segunda Adenda se espera para el 30 de junio.
 
Durante todo este proceso de evaluación, los servicios públicos han demostrado una autentica integridad y  capacidad técnica.  Han sido inundados por miles de páginas de información enrevesada, y la han analizado bajo plazos casi imposibles.  Y ¿el Director de ENEL se atreve a decir que el proceso está lento?  Cualquier interferencia presidencial – o gubernamental – en la tramitación de HidroAysén sería un insulto a los esfuerzos arduos de los servicios públicos. 
 
El simple hecho es que no hay ninguna prisa para aprobar ni construir HidroAysén.  Un estudio técnico del 2009, ¿Se Necesitan Represas en la Patagonia?, comprobó que la demanda energética estará segura hasta el 2025 solamente con la generación de las centrales que ya operan y las que ya están aprobadas, sin HidroAysén y sin tomar medidas adicionales para fomentar la eficiencia ni ERNC.  Ni HidroAysén ni ENEL han cuestionado estos resultados.  El señor Conti aparentemente está de acuerdo con la necesidad de explorar los recursos naturales chilenos,  lo cual se hizo evidente cuando dijo, “una sola tecnología no puede resolver el tema de la dependencia energética de país… Necesitamos de todo.”  El país tiene recursos verdaderamente excepcionales para la generación solar, geotérmica, eólica y mareomotriz.  Y el Ministro de Energía Raineri recientemente destacó eso cuando habló de doblar la meta de ERNC en Chile de  un 10% a un 20% de la generación total para el año 2020.
 
La Agencia Internacional de Energía (AIE) acaba de publicar un resumen del sector energético chileno en octubre.  En general el informe fue favorable y elogioso, pero notó la falta de una estrategia energética nacional, cual fomentaría un consenso político y público sobre los proyectos propuestos.  El informe recomendó varias veces que el gobierno lleve a cabo una revisión abierta y exhaustiva del sector energético para evaluar todos los potenciales recursos de Chile.  Algunos ambientalistas chilenos ya han discutido esta idea con el Ministro Raineri.  Creemos que sería en el mejor interés de ENEL, tanto como de Chile,  desistir del  impulso de apresurar la construcción de HidroAysén, y primero seriamente considerar el futuro energético del país.  Después de esto podrán decidir si invertir en HidroAysén es realmente el mejor camino.
 
Por Amanda Maxwell, coordinadora para America Latina, Natural Resources Defense Council (NRDC)
 
Ilustración gentileza Patagonia Sin Represas

 

 

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