Cambio climático: Científicos ponen urgencia a la acción en Patagonia

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Un grupo de científicos se está preparando para advertir al gobierno de Chile que debe actuar con mayor rapidez para hacer frente a las amenazas que plantea el derretimiento de los glaciares, en especial las inundaciones conocidas como inundación por descarga de lago glaciar, o GLOF (por sus siglas en inglés).  
 
“A medida que el paisaje responde a los cambios climático y global, el tiempo para actuar se va acabando”, dice la carta que preparan científicos de Chile, Canadá, Europa y Estados Unidos para enviar al presidente chileno Sebastián Piñera y otros funcionarios. “Los riesgos que enfrentan los glaciares en Patagonia conllevan consecuencias económicas y sociales. No sólo afectarán al paisaje, sino también a las infraestructuras y las personas.”
 
Estos científicos se reunieron el pasado Septiembre en un simposio llamado “Riesgos de los Glaciares bajo Condiciones Cambiantes e Incertidumbre Climática”. El simposio, patrocinado por el Concejo para la Defensa de los Recursos Naturales (NRDC por sus siglas en inglés), con sede en Estados Unidos, y la Fundación Heinrich Boell, con base en Alemania, atrajo a expertos en glaciología, hidrología, geología, geomorfología, riesgos geológicos y ecología.
 
Lo que provoca esta preocupación es la evidencia de que el calentamiento global ha aumentado la frecuencia e intensidad del derretimiento glaciar durante la última década. Esto, a su vez, ha llevado a más inundaciones por descarga de lago glaciar –incluyendo algunas como la que vació el Cachet 2, un lago en el ventisquero Colonia, en abril de 2008.
 
En mi artículo para la revista Newsweek, publicado a comienzos de este mes, destaqué este asunto, el cual se volverá cada vez más frecuente en los años venideros.
 
Durante este tipo de inundaciones, el hielo derretido forma un lago cuya presión de agua gradualmente va creando un túnel –al que se llama “dique de hielo”- a los pies del glaciar. Finalmente, el agua estalla a través del pie del glaciar, drenando el lago en cuestión de horas y enviando un destructivo muro de agua cuesta abajo. Cuando el agua abandona este dique, el túnel se derrumba, permitiendo que el lago se vuelva a llenar. Pero el derretimiento continuo y la presión del agua pueden hacer que el proceso vuelva a ocurrir. Cachet 2, de hecho, se ha vaciado seis veces desde 2008.
 
En la carta que están preparando para enviar a las autoridades chilenas, los científicos locales e internacionales hacen un llamado a realizar investigaciones que apunten a lograr “un entendimiento más profundo de los riesgos y peligros” que enfrentan la gente y la infraestructura en la Patagonia chilena.
 
También recomiendan un monitoreo más estricto, y sugieren que Chile una fuerzas con centros de investigación internacionales para estudiar las condición de los campos de hielo patagónicos y las amenazas que plantean.
 
Amanda Maxwell, coordinadora en América Latina del NRDC, dice que los científicos que redactaron la carta también están preparando recomendaciones respecto de los tipos específicos de estudios y programas que Chile debería considerar.
 
“Los peligros glaciares son muy reales en Patagonia, y necesitan ser más estudiados y comprendidos”, dice Maxwell. “Esperamos que Chile aproveche esta oportunidad para trabajar con expertos internacionales sobre este tema”.
 
Gino Cassasa, director de Investigación sobre glaciares y cambio climático del Centro de Estudios Científicos (CECS), con sede en la ciudad chilena de Valdivia, me comentó en una entrevista reciente que, si bien hay algunas anomalías como el Glaciar Perito Moreno en Argentina, en general los glaciares del Cono Sur están en franco retroceso. Investigaciones de la NASA muestran que el derretimiento de los campos de hielo Norte y Sur de la Patagonia –que en conjunto comprenden unos 17100 kilómetros cuadrados y constituyen la tercera capa de hielo continental más grande del mundo después de Antártica y Groenlandia- representa alrededor del 9% del aumento global del nivel del mar debido a los glaciares de montaña.
 
“Hay evidencia científica que muestra un nuevo ciclo de actividad de inundación por descarga de lago glaciar, y no sólo en el Lago Cachet”, dice Cassasa. “En Patagonia los glaciares se están derritiendo y los lagos están aumentando de tamaño, un claro signo del calentamiento global”.
 
Más aún, algunos científicos dicen que los riesgos pueden verse agravados en la zona del Río Baker si el polémico proyecto HidroAysén sigue adelante. Endesa y Colbún, las empresas detrás de HidroAysén, sostienen que sus represas serían capaces de soportar cualquier oleada debida a un Glof, según los análisis que han hecho sobre inundaciones en los últimos 50 años. Sin embargo, Alejandro Duissaillant-Jones, un chileno experto en hidrología en la Universidad de Greenwich en Inglaterra que ha estudiado los rompimientos de diques de hielo en el Lago Cachet y sus efectos en el río, me dijo que varios factores podrían superar abrumadoramente las proyecciones de HidroAysén.
 
Duissaillant-Jones dice “lo que ha estado ocurriendo hasta ahora no significa que lo mismo vaya a ocurrir durante los próximos 20 años. Hay cambios dinámicos ocurriendo a la fuente de las inundaciones de tipo Glof, a los glaciares y al sistema de corrientes de lagos más arriba del Lago Cachet 2 que deben ser estudiados con mayor profundidad”. 
 
 
 

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