Ríos de la Patagonia en riesgo (con ensayo fotográfico)

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Un plan para construir cinco represas a gran escala en los ríos Baker y Pascua, en la Patagonia Chilena, y después enviar la energía a Santiago a través de 2.300 kilómetros de  línea de transmisión eléctrica que atraviesa numerosos parques y áreas protegidas, está entrando en una etapa crucial. 
 
A principios de este mes, el proyecto propuesto por HydroAysén con un costo de 5 billones de dólares propiedad conjunta de Endesa y Colbún Chile, presentó sus respuestas a una tercera ronda de preguntas de las autoridades ambientales regionales de Aysén. La decisión de la comisión de evaluación ambiental regional de Aysén está prevista para principios de mayo.
 
Recientes encuestas de opinión pública muestran que la mayoría de los chilenos se oponen a las represas. En particular, una encuesta publicada por IPSOS esta semana muestra que cada vez más chilenos están en contra del proyecto: la última encuesta muestra que un 61 por ciento de los chilenos no quieren que el proyecto se construya. Y eso, a pesar de una campaña masiva de publicidad lanzada en diciembre por HidroAysén en la televisión, radio y medios impresos, promocionando una imagen engañosa de que Chile se enfrentará escasez energética si no se ejecuta el proyecto.
 
Ellos tienen mucha razón para rechazar éste proyecto, el impacto en el entorno económico y cultural en Aysén y en un buen sector de la Patagonia chilena será enorme y profundamente negativo.
 
Existe fundada preocupación de que el gobierno de centro-derecha del Presidente Sebastián Piñera, al igual que lo hizo con el proyecto Mina Invierno de Isla Riesco en febrero, ya ha dado una "pre-aprobación" al complejo de represas.
 
Las últimas preguntas del gobierno a HidroAysén en el proceso de evaluación medioambiental, que son menos de 200, eluden varios temas importantes de la preocupación generada en la administración anterior de Michelle Bachelet, incluyendo el hecho de que el cambio climático y el derretimiento acelerado de glaciares puede afectar la seguridad de las represas. Es más, la Dirección General de Aguas ya le ha garantizado a HydroAysén derechos extendidos del vital elemento.
 
También existe preocupación acerca de la integridad del proceso: funcionarios que trabajan en Aysén para la Corporación Nacional Forestal (Conaf), dicen que sus superiores en Santiago cambiaron sus comentarios sobre el Estudio de  Impacto Ambiental a último minuto, para apoyar la aprobación de HidroAysén. La repartición pública en Aysén ha mantenido desde el comienzo del proceso de evaluación la posición de que las represas van a inundar parcialmente el Parque Nacional Laguna San Rafael, lo que viola las leyes medioambientales. Pero la Conaf  a nivel central recientemente invalidó la postura de los patagónicos en la última respuesta a HydroAysén.
 
“Aquí tenemos un estudio deficiente, antes más de un tercio de las agencias públicas estaban recomendando rechazar el proyecto por falta de información y conflictos legales. Ahora, éste proyecto está navegando por el proceso de evaluación gracias al gobierno de Piñera”, dijo Patricio Rodrigo, secretario ejecutivo del Consejo de Defensa de la Patagonia, una coalición de organizaciones chilenas e internacionales que trabajan para detener las represas.
 
A continuación se muestra un ensayo fotográfico de la región del río Baker, que muestra una porción de lo que está en juego. Estas fotos fueron tomadas como parte de una RAVE Patagonia (Rapid Assessment Visual Expedition) en febrero y marzo de 2010, organizado por la Liga Internacional de Fotógrafos de Conservación en ayuda para contribuir a la protección a largo plazo de esta valiosa parte del mundo. El equipo de la expedición, incluyó al ganador del premio Pulitzer y el fotógrafo de National Geographic, Jack Dykinga, así como los premiados fotógrafos Daniel Beltra, Bridget Besaw y Jeff Foott.
 
Revise éste enlace de la campaña Patagonia Sin Represas con información sobre cómo usted puede contribuir. 
 

 

 
 

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