Turismo y sostenibilidad en Chile

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Por Robert Currie Ríos
 
Nota del Editor: El siguiente es de Edición 9
 
 
El desarrollo sostenible es aquel que permite satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades. El concepto fue acuñado por la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo hace ya casi 30 años y desde entonces han surgido una serie de esfuerzos desde la comunidad internacional en torno a promover un desarrollo más justo y respetuoso con el medio ambiente. Dichos esfuerzos han involucrado, por ejemplo,  la creación del Convenio sobre Diversidad Biológica, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y más recientemente los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
 
En este sentido, el desarrollo turístico que han experimentado lugares como Futaleufú reflejan claramente las posibilidades de lograr balance económico y ambiental. Comunidades locales, empresarios turísticos, ONGs y diversas autoridades han impulsado medidas tales como la creación del Comité Ambiental Comunal y la solicitud en trámite para ser declarada como Zona de Interés Turístico (ZOIT) con un plan de desarrollo que une los aspectos económicos, ambientales y sociales, promoviendo la inversión publica y privada en turismo sustentable.
 
No obstante los innegables beneficios que un modelo como el señalado trae, en nuestro país aún existen aquellos que insisten en un modelo de conversión ilimitada de recursos naturales limitados para generar capital monetario, el cual se concentra en manos de unos pocos y trae pobreza económica, ambiental, social y cultural para la mayoría.
 
Pensar por ejemplo en un proyecto hidroeléctrico en ríos como el Futaleufú no sólo pondría en entredicho los compromisos internacionales adquiridos por Chile, sino también su voluntad de adherir a un sistema equitativo y democrático en el que se respete la justicia ambiental, evitando así que sean las comunas más pobres y aisladas quienes paguen las externalidades negativas de proyectos mal concebidos. Basta con mirar el ejemplo del río Bío-Bío que alguna vez fue un destino turístico mundial y hoy, producto de las represas ahí construidas, es un lugar empobrecido, con comunidades Pehuenches fuertemente golpeadas por alcoholismo, depresión y suicidio.
 
¿Por qué es importante fortalecer el turismo sustentable?, no solo para velar por la protección de la biodiversidad y bellezas escénicas admiradas por los visitantes, sino también para crear una economía más resiliente. Más del 50% de las exportaciones chilenas provienen de commodities mineros extremadamente vulnerables a los vaivenes de la economía mundial, provocando mermas significativas cuando ciertas economías sufren una desaceleración importante como pasa hoy con China, mayor importador mundial de metales. Ahora bien, las fluctuaciones del mercado internacional también traen aparejadas oportunidades económicas en otros sectores, es así como Chile se vuelve un destino turístico atractivo en momentos donde el dólar tiene un poder adquisitivo que presenta beneficios para el turista extranjero. Según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo, este sector aportó un 9% del PIB nacional durante el 2014 y se espera que continúe creciendo de manera sostenida en los próximos años, por lo que no apostar por su fortalecimiento demostraría una perniciosa falta de diversificación en la planificación estatal.
 
Lugares como Futaleufú rápidamente se van convertido en imperdibles destinos para los turistas, en particular los amantes de los deportes aventura, e internacionalmente se empieza a posicionar junto a los grandes atractivos de Chile como Torres del Paine, Isla de Pascua o San Pedro de Atacama. Lo mismo empieza a ocurrir con otros lugares de singulares características y con la Patagonia en particular.
 
Actualmente Chile cuenta con una serie de iniciativas legislativas que van desde la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas y el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, hasta un proyecto de Protección de Glaciares. Es de esperar que estos proyectos no se vean entrampados por largos años como ha sido la tónica en el pasado, sino que se acelere su discusión, aprobación y entrada en vigencia para el fortalecimiento de un sistema que proteja aquellas características que enriquecen a nuestro país no solo económicamente sino también cultural, social y espiritualmente.
 
Podemos plantearnos estos temas ahora, mientras aún tenemos nuestros tesoros naturales, o esperar unos años más y llorar sobre la leche derramada. 
 
Robert Currie Ríos es un abogado chileno y es fundador de la Fundación Futaleufú Riverkeeper.