El valle de Cochamó está amenazado: el debate sobre las ZOIT

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Valle de Cochamó. Foto: Benjamín FuentesValle de Cochamó. Foto: Benjamín Fuentes
 
 
Por Evelyn Pfeiffer 
 
El Valle de Cochamó en Chile usualmente es comparado con el Parque Nacional Yosemite de Estados Unidos, debido a sus grandes paredes de granito y a su belleza natural que atrae cada año a más escaladores y visitantes que quieren hacer trekking. Recientemente, este lugar fue protagonista de una gran controversia, cuando el alcalde del poblado de Cochamó y un empresario chileno -accionista de un proyecto que busca construir un proyecto hidroeléctrico a gran escala en la zona- se movieron para oponerse a la renovación como Zona de Interés Turístico con la que cuenta la zona.
 
Las ZOIT son una herramienta relativamente nueva en Chile y tienen como fin poner en valor el turismo de una determinada zona. Existen 21 Zonas de Interés Turístico bajo las reglas actuales, que dicta la Ley de Turismo 20.423 del año 2010. Pero, además, existen otras 10 declaradas bajo el Decreto Ley N°1.224 (anteriores a la Ley N°20.423) que deben hacer el trámite bajo la nueva ley antes de diciembre de este año para seguir existiendo. ¿Por qué hacer todo de nuevo? Porque el sistema antiguo no era más que una declaración que no incluía acciones concretas, ni tampoco existía un sistema que administrara el futuro de la zona.
 
Con la nueva ley, las ZOIT se convirtieron en una herramienta con acciones mucho más concretas. La ley las define como “los territorios comunales, intercomunales o determinadas áreas dentro de estos, que tengan condiciones especiales para la atracción turística y que requieran medidas de conservación y una planificación integrada para promover las inversiones del sector privado” (Art. 13). Adicionalmente, la Ley señala que “las Zonas de Interés Turístico tendrán carácter prioritario para la ejecución de programas y proyectos públicos de fomento al desarrollo de esta actividad, como asimismo para la asignación de recursos destinados a obras de infraestructura y equipamiento necesarios (Art. 17).
 
Es decir, que un territorio sea declarado bajo este instrumento significa que en ese lugar se prioriza la actividad turística y, por ende, son una oportunidad para desarrollar el turismo.
 
En la Región de Los Lagos, por ejemplo, se está trabajando en forma paralela en siete Zonas de Interés Turístico, cada una de ellas en diferentes grados de desarrollo: dos que ya están declaradas (Futaleufú y Castro); tres en proceso de declaratoria (Chaitén, Chiloé y Lago Llanquihue); y dos declaradas según el reglamento antiguo que requieren actualizarse antes de fines de este año (Tenglo-Angelmó y Cochamó).
 
Es importante aclarar que no son una herramienta de protección, como sí lo es un Parque Nacional, un Santuario de la Naturaleza o una Zona Típica (una declaratoria en Chile para áreas de gran importancia cultural), pero sí permiten buscar las herramientas de protección para atractivos del patrimonio natural y cultural. “El turismo de naturaleza depende de la conservación de la naturaleza y la cultura local y, si bien es cierto la ZOIT no es una herramienta de protección propiamente tal, esta ayuda a gobernar y fomentar el territorio en una mesa público-privada, dando así una protección indirecta al territorio. Un ejemplo es que los grandes proyectos deben pasar por estudio de impacto ambiental (EIA) y eso permite la participación ciudadana”, explica Rodrigo Condeza, director de la Corporación Puelo Patagonia y uno de los dirigentes que ha liderado la lucha por proteger los valles de Cochamó y Puelo.
 
Rocío González, directora ejecutiva de Futaleufu Riverkeeper, cuenta cómo ha sido su experiencia con la Zona de Interés Turístico de Futaelufú, la cual ya está declarada y funcionando. “Para Futaleufú y Palena, que tienen como eje del turismo la conservación de los bienes naturales del territorio, la ZOIT sí se convierte en una suerte de capa protectora. Ahora este esfuerzo de verdad requiere la voluntad política no solo de la comunidad y de los actores del turismo, sino especialmente de las autoridades locales, regionales y nacionales. Esta herramienta puede ser muy potente en la medida en que se saque provecho de ella. Para nosotros se ha transformado en nuestro principal argumento para defender el territorio de amenazas y hacer saber que nuestra visión de desarrollo está íntimamente ligado a la salud de los ríos, de los ecosistemas y de nuestra comunidad”.
 
  
Después de una jornada de escalada, la increíble vista al Valle de Cochamó. Foto: Puelo PatagoniaDespués de una jornada de escalada, la increíble vista al Valle de Cochamó. Foto: Puelo Patagonia
 
 
Otro punto importante es que las ZOIT abren las puertas para las inversiones y proyectos públicos que fomentan el turismo. ¿Algunos ejemplos? Infraestructura básica, desarrollar nuevos productos turísticos, mejorar la calidad de la oferta turística, ejecutar acciones de promoción, capacitaciones, entre muchas otras iniciativas.
 
Estas acciones son definidas en conjunto por los principales actores del territorio, como los municipios, vecinos, instituciones públicas e instituciones privadas, quiénes definen un Plan de Acción, que es la “carta de navegación” para definir qué se necesita para mejorar la actividad turística, quiénes podrían ayudar, qué actividades es necesario realizar y quiénes se comprometen a hacerlo en un plazo determinado. Este Plan de Acción se renueva cada 4 años y se trabaja a través de una Gobernanza Público-Privada con los principales actores del territorio.
 
La gran interrogante que dejan las ZOIT es si efectivamente lograrán llevar a cabo sus respetivos planes de acción, ya que el liderazgo debe salir de los municipios y empresarios involucrados, y el Gobierno (en este caso Sernatur) cumpliría solo un rol de “acompañante” y fiscalizador. Los principales detractores creen que estas gobernanzas no serán exitosas y que se requeriría un rol mucho más activo desde el Gobierno.  
 
¿Y qué pasa con Cochamó?
La renovación de la ZOIT del valle de Cochamó ha sufrido muchos contratiempos. Primero, debido a numerosas solicitudes del alcalde Carlos Soto para dejarla sin efecto, convirtiéndose de esta forma en el primer alcalde de todo Chile que solicita salirse de este instrumento. Y, segundo, porque el empresario minero Roberto Hagemann adquirió terrenos claves en la zona -como ex Campo Aventura en el sector de La Junta- y solicitó que se excluyeran del polígono de la ZOIT todas sus propiedades, que corresponden a un 37,8% de la comuna (alrededor de 145 mil hectáreas), y cerca del 50% del polígono propuesto.
 
Tanto al alcalde Soto como al empresario Hagemann se les liga al mega proyecto hidroeléctrico Mediterráneo y se les acusa de querer terminar con la ZOIT, para así poder destrabar el proyecto hidroeléctrico y simplificar procesos de cualquier otro futuro proyecto.
 
Pero la comunidad no se ha quedado tranquila. Hubo una gran convocatoria en el proceso de participación ciudadana para defender el actual polígono, donde los habitantes dieron argumentos históricos y técnicos para rechazar la propuesta de Hagemann y, además, están solicitando que toda la comuna conforme el área de la Zona de Interés Turístico. Para ello están recolectando firmas y al 4 de junio ya han logrado 13.500 adherentes.   
 
La discusión ya está instalada y se suma a otra de las tantas luchas en la Patagonia del tipo “David y Goliat”: desarrollo sustentable del turismo versus mega proyectos hidroeléctricos, mineros o salmoneros.
 
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¿Qué territorios pueden ser ZOIT?
Un territorio tiene que cumplir con algunas condiciones para poder optar a este instrumento, como que el turismo sea una de las principales actividades asociadas al desarrollo económico del territorio; poseer atractivos turísticos naturales, culturales y/o patrimoniales de jerarquía regional, nacional o internacional; y ser un destino reconocido en las políticas y planificación turística nacional o regional. La postulación la envía la Dirección Regional de Sernatur, con el apoyo cercano de él o los municipios y los actores relevantes del territorio.