Giuliana Furci. Foto: FFungiPor Valentina González
Son quienes generan la tierra que da vida, descomponen organismos muertos y moribundos, y reintegran los nutrientes al ciclo de la vida. Sin ellos, el mundo sería un gran basural. Son quienes trajeron vida a la tierra, el pulso del conocimiento eterno: sustentando, convirtiendo y sosteniendo, se esparcen por debajo de la tierra creando la interfaz vital entre todas las formas de vida.
Ellos son los hongos.
En la Patagonia chilena, los hongos son especialmente prevalentes en los bosques. Considerado el tracto digestivo de un bosque, a nivel microscópico, son capaces de formar una trama intracelular con los hongos – estructura llamada ectomicorrícico, que es creada cuando las hifas penetran las raíces secundarias de un árbol. Esta fusión entre ambos seres vivos da pie a un intercambio que es beneficioso para uno y otro, e incluso conduce a que los árboles se vean protegidos de ciertos patógenos. La gran variedad de especies de hongos, al producir esa conexión micorrícica, también ayuda a capturar una gran cantidad de carbono.
Los hongos son omnipresentes entre nuestros placeres culinarios, desde la cerveza y el vino hasta los yogures y el queso y, por supuesto, hasta las muchas variedades de setas. También son ingredientes clave de innumerables medicamentos y productos químicos.
Cotinarius en Parque Karukinka, Tierra del Fuego. Foto: FFungi
Mycena chusqueophyla. Foto: FFungi Ramaria flava, o changle. Foto: FFungi
Uno de los principales expertos mundiales en hongos es de Chile. Giuliana Furci es la primera micóloga de Chile. Al principio de su carrera profesional trabajó en el área de acuicultura en la Fundación Terram y Oceana, pero ha estado invulucrada con la micología desde su juventud. Giuliana comenzó su carrera a los 19 años como autodidacta, ya que en Chile no existían estudios sobre hongos. Luego, a partir de un proyecto con Fundación América, recorrió su país natal durante seis años documentando toda su funga. Al dar por terminado su viaje, Giuliana sintió la responsabilidad de seguir trabajando por los hongos, dedicando su vida a crear una plataforma micológica para Chile. “Quería asegurar que nadie sintiera que se tenía que ir del país para ser micólogos y micólogas", declara.
Giuliana crea Fundación Fungi (FFungi) en el año 2011, al principio siendo un proyecto solitario con el fin de asegurar oportunidades micológicas. FFungi es la primera ONG en el mundo que trabaja por la protección y difusión de los hongos. Mediante su trabajo, en el 2012 Chile se convirtió en el primer país del mundo en incluir al Reino Fungi en su legislación ambiental, incorporando a la funga en la Ley sobre Bases Generales del Medioambiente. Gracias a esto, se reconoce dentro de la diversidad macroscópica de la tierra, a plantas, animales y hongos, un gran paso para aproximarse a una legislación promueva una visión ecosistémica de la conservación. En este sentido, al momento de evaluar el impacto ambiental de una obra sobre un territorio, actualmente se considera la protección de las diversas especies de hongos.
Giuliana en terreno en su primera visita al Valle de la Paciencia en Tierra del Fuego. Foto: FFungi
Pero esto no se queda en Chile. En este momento Giuliana está trabajando en una campaña denominada FaunaFloraFunga, con el propósito de incluir a los hongos en el marco regulatorio internacional, a nivel de Naciones Unidas y otros foros internacionales. Entre los científicos, activistas, artistas y otros que han entregado su apoyo público a la campaña, se incluyen Jane Goodall y Kristine Tompkins. “Queremos que, en toda legislación, como en tratados internacionales, se deje de hablar de naturaleza como solo plantas y animales, sino que también se hable de plantas, animales y hongos. Que exista un reconocimiento del Reino Fungi en el lenguaje como flora, fauna y funga", relata.
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Geastrum fornicatum. Foto: FFungi
Dentro de su participación en la educación ambiental, FFungi lanza a través de su página web la campaña ciudadana “Lo que tu ves, importa”, con el objetivo de involucrar a las personas con su patrimonio micológico. Para esto, se dispuso un protocolo de recolección científica, enseñando a recopilar y a guardar de forma correcta cada muestra descubierta. Dentro de estos hallazgos ciudadanos, es posible que aparezcan datos de nuevas distribuciones, e incluso nuevas especies, ya que en el mundo solo se conoce, quizas, el 5% de la diversidad de hongos. “Otro de los objetivos de esta campaña, es aumentar el conocimiento de la diversidad de hongos de Chile y el mundo", comenta Giuliana.
En la Patagonia, lugares como Parque Karukinka en Tierra del Fuego, Reserva Nacional Magallanes en Punta Arenas, Parque Torres del Paine en Magallanes, Parque Queulat en Aysén, y los alrededores del Volcán Puyehue, son indispensables a la hora de recolectar hongos, nos cuenta Giuliana, develando que son estos sus destinos favoritos para la investigación y conservación de la funga.





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