
Por Paula Fernández
En un país como Chile, cuya geografía única —desde el desierto más árido del mundo hasta los bosques templados lluviosos y la Patagonia— alberga una biodiversidad entomológica extraordinaria y a menudo subestimada, Insectos de Chile, Guía para la identificación y conservación de especies nativas (Ediciones Libro Verde, 2025) llega como una publicación oportuna y necesaria. Coordinado por el divulgador científico y entomólogo Tomás Román de la Fuente, el libro intenta abrir el mundo de los insectos chilenos al común de los mortales. Con una introducción que nos invita a mirar más detenidamente a estos pequeños seres vivos y sus micromundos, nos invita a acompañarlo en este “Viaje al mundo de los Insectos”, como se titula la primera parte del primer capítulo.
El libro presenta una selección de 105 especies nativas emblemáticas y nos permite conocer el estado de estudio de los insectos en Chile. Así comenzamos a entender que, a pesar de no tener una variedad tan amplia como sus vecinos sudamericanos, la cantidad de insectos nativos y endémicos que habitan Chile es realmente impresionante y equilibra, en parte, esta “falta de variedad”. Entre ellos encontramos escarabajos iridiscentes de los bosques valdivianos, mariposas endémicas de la cordillera y abejas solitarias del norte árido.

Este libro es, sin duda alguna, una oda a los bichos. Si te gustan, será un gran primer empujón para comenzar a conocer a los que abundan en Chile; y si no te gustan, al menos los respetarás, pues te mostrará su importancia dentro del ecosistema y cómo, incluso los menos populares, cumplen un rol esencial en la vida en la Tierra. El enfoque en la conservación es constante: cada perfil subraya cómo los insectos son indicadores de la salud ecosistémica y cómo amenazas como la deforestación, el uso de pesticidas y el cambio climático los afectan.
Como reza al comienzo del libro: “Este libro ha sido editado para que tanto especialistas como principiantes puedan adentrarse en este mundo que mezcla lo divulgativo con lo técnico.” Y así, en la parte introductoria, se reúnen varios especialistas en temas como la morfología, la evolución de los insectos, las amenazas a las que se enfrentan y el estado de conservación en el que se encuentran. Luego da paso a la guía de especies, organizada por color predominante —una aproximación intuitiva que facilita enormemente la identificación en el campo— con bellísimas ilustraciones de Fernanda Fuenzalida que aparecen en gran parte de las páginas del libro, como si fueran bichos que quieren saber su propio origen y destino.

Finalmente, el libro dedica un capítulo no muy extenso a la ciencia de la entomología (estudio de los insectos), poniendo especial atención en el desarrollo que ha tenido en Chile en los últimos años. Esta sección relaciona el campo con los primeros intentos de estudiar o conocer esta pequeña gran parte del reino animal, incluyendo a los pueblos nativos, quienes ya los nombraban y los reconocían como parte del ecosistema.
Una obra completamente inédita que nos abre paso a una rama tan poco difundida entre el común de los mortales, quienes sabemos distinguir un par de bichitos caseros o aprender a reconocer a la araña de rincón por un tema de supervivencia. Visualmente atractivo, con ilustraciones vibrantes y precisas, el libro permite llevarlo fácilmente en una mochila para realizar observaciones en terreno. Nos demuestra, una vez más, que aún queda tanto por conocer en este bello planeta llamado Tierra.
Insectos de Chile no es solo una guía de identificación; es una invitación a mirar con otros ojos la hojarasca, las flores y los troncos que nos rodean.





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